Europa impulsa facilitadores de la innovación ‘fintech’

Tan convencida está la Comisión de la excelencia de los ‘sandboxes’, que ha invitado a los Estados a crearlos

La Comisión Europea y las autoridades europeas de supervisión financiera presentaron en sociedad, el pasado mes de abril, el Foro Europeo de Facilitadores de la Innovación (EFIF, por sus siglas en inglés). El foro es otra iniciativa más para hacer a Europa atractiva para las empresas fintech y evitar su deslocalización.

Surge de la convicción de la Comisión Europea de que las distintas iniciativas nacionales de creación de campos de prueba (los famosos sandboxes) o de polos de innovación funcionan y tienen ventajas como: permitir probar nuevas ideas en un espacio acotado, reduciendo los riesgos de los inventos; permiten que nuevos productos o servicios lleguen al mercado (aunque sea limitado) sin infringir la regulación existente, y a los supervisores –y a la propia Comisión– comprobar si esa regulación necesita de adaptaciones para admitir el desarrollo de productos y servicios fintech. Tan convencida está la Comisión de la excelencia de los sandboxes o polos de innovación, que ha invitado a los Estados miembros que aún no los han establecido a hacerlo.

Pero si de lo que se trata es de que Europa sea acogedora para las fintech, no bastan las iniciativas nacionales y es necesario armonizar las regulaciones, como intentó la Comisión, en la legislatura concluida, con el proyecto de reglamento de crowdfunding. El foro nace con el objetivo de facilitar y alentar la armonización entre prácticas nacionales de sandbox y polos de innovación; debería permitir a los supervisores nacionales conocer mejor y aprovechar sus respectivas prácticas, y poner en común el conocimiento acumulado por los distintos supervisores nacionales y europeos, por ejemplo, en materia de ofertas públicas de criptoactivos o de utilización de la IA para la prestación de servicios financieros.

El último Gobierno de España, en el marco del anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero, avanzó, tanto como lo permitieron los tiempos de la política, un proyecto de sandbox que fue recibido favorablemente por la industria fintech española. Para ACLE, en particular, el sand­box podría permitir explorar modelos de negocio que ahora mismo encajan difícilmente en la regulación de plataformas de financiación participativa, y cuya oportunidad y conveniencia para la financiación empresarial nadie discute, sin embargo.

Esperamos que el nuevo Gobierno retome el proyecto de sandbox donde quedó, para que la CNMV sea, como le corresponde, un orgulloso miembro del EFIF.

María Gracia Rubio de Casas es Asesora jurídica y secretaria de la Asociación de Crowdlending Española (ACLE)

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