Siemens se automedica con un tónico para activistas algo flojo

Sus negocios de energía y gas combinados con su participación en Gamesa pueden acabar valorados por debajo de la suma de las partes

Turbina de gas de Siemens Gamesa, en Berlín.
Turbina de gas de Siemens Gamesa, en Berlín.

Es mejor tomar tu medicina a tiempo que tener que hacerlo a la fuerza más tarde. El consejero delegado de Siemens, Joe Kaeser, espera demostrarlo con su iniciativa de anticiparse a los inversores activistas creando una empresa de energía. Sigue corriendo el riesgo de diluir la dosis.

El gigante industrial de 86.000 millones de euros decidió el martes escindir y sacar a Bolsa sus negocios de energía y gas, que en los seis meses anteriores al 31 de marzo representaron una quinta parte de los 42.000 millones de euros de ingresos del grupo.

Estas divisiones están valorados por los analistas de Morgan Stanley entre 15.100 y 23.000 millones de euros. Antes de ponerlos en manos de los accionistas, Kaeser integrará también la participación del 59% de la sociedad matriz en la joint venture cotizada Siemens Gamesa Energías Renovables, por valor de 6.100 millones de euros.

Es un paso audaz para una compañía lenta, que vende de todo, desde trenes hasta robots de fábrica y escáneres de resonancia magnética. Kaeser tardó casi cuatro años en separar y sacar a Bolsa parte de la unidad médica Siemens Healthineers. Planea hacer cotizar el negocio de energía para septiembre de 2020. Probablemente esté interesado en evitar el destino de General Electric y ABB, que fueron empujadas a dividirse por los activistas Trian Partners y Cevian Capital, respectivamente.

Antes del anuncio del martes, las acciones de Siemens habían bajado un 21% en los últimos dos años, en comparación con la subida del 2% del Thomson Reuters Europe Industrials Index.

Sin embargo, todavía hay mucho a lo que un activista podría objetar. En lugar de poner todo el negocio en manos de los accionistas, Siemens conservará una participación de entre el 25% y el 50%, suficiente para bloquear una posible adquisición. Y es posible que los inversores no quieran ser dueños del negocio de energías renovables –que está creciendo y cotiza a un precio 18 veces superior a los beneficios previstos– junto con el de turbinas de gas, que está disminuyendo. Después de todo, podrían simplemente comprar directamente acciones de Siemens Gamesa, que seguirá cotizando. Esto significa que la nueva entidad puede ser valorada con un descuento sobre la suma de sus partes, arrastrando a su vez las acciones de Siemens hacia abajo.

Kaeser podría ir más lejos. La segregación o venta total de los activos probablemente crearía más valor. También podría establecer un plan claro para el negocio de fabricación de trenes del grupo, cuya fusión con su homólogo francés Alstom fue bloqueada recientemente por las autoridades europeas de defensa de la competencia. A pesar de la subida del 4,4% del precio de las acciones de esta mañana, Siemens sigue cotizando con un descuento cercano al 30% respecto a la estimación de los analistas de UBS sobre el valor combinado de sus negocios, utilizando las previsiones de Siemens para 2023. Permitir que eso persista parece tentar al destino.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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