El cierre de Almaraz tendrá un impacto negativo de 15 millones anuales para Endesa

El beneficio neto de la eléctrica en el primer trimestre cae un 2,4%, hasta 363 millones, por la caída de la demanda

El cierre de Almaraz tendrá un impacto negativo de 15 millones anuales para Endesa

El director financiero de Endesa, Luca Passa, ha asegurado hoy que el cierre de los dos reactores de Almaraz en 2027 y 2028 supondrá un impacto negativo de 15 millones de euros anuales a la compañía hasta esa última fecha en su resultado de explotación. Esto es debido a que Endesa amortiza contablemente la planta a 50 años, un plazo que se ha acortado, según el acuerdo de cierre del parque firmado entre el Ministerio para la Transición Ecológica, las titulares de las nucleares y Enresa, que establece una vida media de unos 47 años.

Passa ha ofrecido este cálculo en la conferencia con analistas de presentación de los resultados del primer trimestre de Endesa, que se ha saldado con una caída del beneficio del 2,4%, hasta 363 millones de euros, debido a la caída de la demanda de electricidad por las altas temperaturas y la ralentización de la economía en el consumo de las grandes empresas. La eléctrica española controlada por Enel no empezará a contabilizar este impacto en las amortizaciones hasta que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) no reciba el visto bueno definitivo de la Comisión Europea.

El plan de cierre de todas las centrales en las que Endesa participa, supondrá un efecto contable de 50 millones de euros anuales, hasta 2035 tendrá un impacto contable para Endesa cercano a los 50 millones de euros. El director financiero de Endesa ha pedido al Gobierno que elimine definitivamente el impuesto del 7% a la generación eléctrica, tributo que ha estado suspendido entre octubre y abril.

En cuanto al futuro Gobierno, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, explicó que sus expectativas son que no se produzcan cambios sustanciales en la política energética, ya que además están en línea con los mandatos de la Comisión Europea.

Los resultados anunciados por Endesa están en línea con las estimaciones del mercado. El ebitda de la compañía repuntó el 5,5%, hasta los 928 millones de euros, "gracias a la buena evolución del negocio liberalizado, la estabilidad del regulado y el esfuerzo de contención de los costes fijos", indica a la CNMV. Los ingresos sumaron 5.085 millones de euros, el 1,6 % menos que un año antes.

Endesa ha señalado que las desfavorables condiciones del mercado influyeron tanto al negocio del gas como en el de electricidad y que el incremento de los precios de los derechos de CO2 y la menor disponibilidad de la generación hidráulica y renovable llevaron a un incremento del 14% en los precios del mercado mayorista, que alcanzó en el trimestre los 55 euros MWh.

Las ventas en el mercado liberalizado ascendieron a 2.335 millones de euros, un 0,8% menos, por la disminución de las unidades físicas vendidas, mientras que los ingresos por ventas a clientes de mercados liberalizados fuera de España se situaron en 260 millones, un 12,6 % más, por el mayor precio de la electricidad vendida en Alemania, Holanda y Portugal.

En el mercado regulado, los ingresos por ventas fueron de 595 millones de euros, un 7,2 % menos que en el primer trimestre de 2018, como consecuencia de la disminución de las unidades vendidas.

Las inversiones brutas de la energética se duplicaron en los tres primeros meses del año respecto al mismo periodo del año anterior y se situaron en 395 millones de euros, debido a las realizadas en transformación digital y desarrollo de nueva potencia eólica y fotovoltaica que la compañía se adjudicó en las subastas para la instalación de nueva potencia renovable.

La compañía abonó en enero un dividendo a cuenta de 0,7 euros brutos por acción, que supuso un importe total de 741 millones de euros, al que se sumará en julio un dividendo complementario con cargo al resultado del ejercicio de 2018 de 0,727 euros brutos por título, es decir, de 770 millones de euros.

En términos operativos, la producción eléctrica peninsular de la compañía cayó un 8%, como consecuencia de la menor producción hidráulica y renovable, que bajó un 28% y un 5% respectivamente, mientras que en los territorios no peninsulares descendió un 7%, hasta los 2.893 GWh.

El margen del negocio del gas se redujo en un 30% en el primer trimestre por el descenso de las ventas mayoristas y a pesar de que el número de clientes domésticos de la empresa se incrementó en un 1%.

Bogas destacó el esfuerzo inversor de la compañía en energías renovables y digitalización. Y considera que a final de año, cuando se cumple el plazo para tener ejecutada la potencia adjudicada en las subastas de renovables, la compañía tendrá operativos los 879 MW renovables que se adjudicó en las de 2017. Además, ha destacado los niveles de eficiencia alcanzados, que han permitido un descenso del 5% en los costes.

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