Así se cambian las 38.000 flores que visten a ‘Puppy’

Mantener la pieza de arte, de Jeff Koons, uno de los iconos del Museo Guggenheim de Bilbao, cuesta unos 9.000 euros al mes, incluida la renovación vegetal, que se realiza dos veces al año

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'Puppy', la obra de arte de Jeff Koons, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Se ha convertido en una de las señas de identidad de Bilbao. Desde 1997, el colorido Puppy, una de las obras de arte icónicas del estadounidense Jeff Koons, que él define como “puro marketing”, vigila las puertas del Museo Guggenheim e invita al paseante a fotografiarse a su lado. Solo dos veces al año, la escultura con la forma de un west highland white terrier no está en condiciones de ser retratado. Son esos dos momentos del año, en mayo y en octubre, cuando se cambia el manto vegetal que le cubre.

En total, 38.000 flores y 40.000 plantas, que en la temporada de estío han de resistir las altas temperaturas, y que componen el mapa de color de la pieza de arte, conforme a lo dictado por el artista: la alegría y la begonia que le da los tonos blancos y rosas, el salmón y el fucsia; la lobelia y ageratum que aportan el azul, el tajete (parecido al clavel) es de color naranja y amarillo; y la hiedra, que se coloca en la papada. En otoño estas flores se cambian por coloridos pensamientos, que aguantan bien el frío. “Es una obra que tiene un gran éxito, que además le devolvió al artista el elogio por parte la crítica, después de una época difícil para él”, recuerda la comisaria del Guggenheim de Bilbao, Lucía Agirre, en relación a una serie de pinturas en las que ponía de manifiesto su relación con su esposa, la actriz porno italiana Ilona Staller (Cicciolina).

Así se cambian las 38.000 flores que visten a ‘Puppy’

El perro, con una dimensión de 12,5 metros de altura y 9,5 metros de anchura, fue concebido por Koons en 1992 para un espacio público, para los jardines del castillo de Arolsen, con motivo de la celebración de la Documenta de Kassel, en Alemania, y posteriormente permaneció expuesto frente al Museo de Arte Contemporáneo de Sydney (Australia). “Cuando se inauguró el Guggenheim de Bilbao se decidió que formara parte de la colección permanente, y desde entonces hemos ido mejorando, por ejemplo, el sistema de regadío. Su éxito, como dice el artista, se debe al control que se tiene de la obra, pero también por dejar que se descontrolen las flores”, señala Agirre.

Del mantenimiento se ocupa la empresa Ferrovial, después de ganar un concurso de licitación de tres años, con posibilidad de renovación en 2020, que se volverá a convocar en 2023, y en el proceso de cambio de manto intervienen, según detalla Aitziber Velasco, técnica de conservación de la pinacoteca, quien destaca la treintena de operarios que trabajan en la reposición vegetal. Debajo de este manto, Puppy esconde una estructura de acero inoxidable con cajones que contienen la turba, que se cambia cada cuatro o cinco años, y este es uno de ellos, una malla metálica y una tela donde se dibuja con tiza el mapeo de distribuciones de color, previo a la colocación de las plantas.

Un profesional de mantenimiento trabaja en la barbilla del perro.
Un profesional de mantenimiento trabaja en la barbilla del perro.

Durante el cambio de flor se realizan tratamientos fitosanitarios, tomas de muestra de turba y reparaciones en el riego, en el caso de que se necesite. El sistema de irrigación contiene 114 puntos repartidos en cuatro pisos, que se activan todas las noches, a las 22,30 horas, durante hora y media. El coste del mantenimiento de Puppy es de 9.000 euros al mes, lo que incluye también los cambios de flor, que dura unos diez días, aunque con el cambio de turba se prolongará otros diez más. Una obra con la que Koons aúna pasado y presente: empleó un sofisticado modelo de ordenador para crear una obra que hace referencia a un jardín clásico europeo del siglo XVIII.

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