Política monetaria

La Fed desoye las presiones de Trump y mantiene los tipos sin cambios

Recorta ligeramente la facilidad de depósito que cae del 2,4% al 2,35%

Presidente de la Fed, Jerome Powell.
Presidente de la Fed, Jerome Powell. AP

La flexibilización de la política monetaria en EE UU es un hecho. Desde que en enero el presidente de la institución, Jerome Powell, afirmara que los miembros del comité de la Reserva Federal estarán pendientes de los mercados financieros antes de tomar cualquier decisión, la Reserva Federal ha moderado mucho el tono. Esto volvió a quedar patente en la cita de este mes. Después de dos días reunidos, el comité de mercado abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) acordó mantener sin cambios los tipos de interés, que permanecen en la horquilla del 2,25-2,5% desde el pasado diciembre.

La única novedad de la jornada fue el recorte de la facilidad de depósito que baja del 2,4% al 2,35%. Es decir, la rentabilidad que obtienen los bancos por dejar el exceso de oferta en la hucha de la institución se verá mínimamente mermada, una situación que contrasta con la realidad que vive la zona euro, donde los bancos por la misma operación en lugar de recibir dinero se ven obligados a pagar. Este descenso puede ser interpretado como una primera señal de rebaja efectiva de las tasas en el futuro. De hecho, la principal preocupación del comité ha sido la inflación. La declaración sugiere que la caída de los precios podría ser más persistente de lo esperado, y esto no se obedecería solo a la caída de los precios de la energía como se viene señalando hasta el momento.

La reunión de este mes puede considerarse una cita de transición. Después de que en marzo la Fed actualizara sus previsiones macroeconómicas para los próximos tres años y recortara sus estimaciones de subida de tipos –no prevé alzas en este 2019– el mercado aguarda con expectación el encuentro de junio.

No obstante, según los últimos datos publicados, Powell tiene margen suficiente para mantener estable el precio del dinero pues a medio plazo no se vislumbran presiones inflacionistas. El índice de precios al consumo, el principal indicador seguido por la institución, cerró marzo en el 1,5%, dos décimas por encima del dato de febrero, pero todavía a cierta distancia del objetivo del 2%.

Si bien la Fed se muestra flexible con el futuro de la política monetaria, no parece dispuesta a plegarse a las exigencias del presidente de EE UU. Como ya recalcó Powell en el pasado, el banco central es un organismo independiente que vela por la estabilidad de los precios y el pleno empleo. Es decir, el presidente de la Fed volvió a hacer caso omiso a las peticiones de Trump que el martes instó a través de su cuenta de Twitter a bajar el precio del dinero un punto porcentual.

“La Fed ha subido los tipos de interés de manera incesante a pesar de que la inflación es muy baja y ha instaurado una gran dosis de contracción cuantitativa. Si rebajara los tipos, EE UU tendría potencial para subir como un cohete”, sentenció el magnate estadounidense. Trump considera que la actitud del banco central no es la adecuada y más en un momento en el que su principal competidor, China, está aplicando una batería de estímulos monetarios y fiscales para hacer frente a la desaceleración.

En el primer trimestre de 2019 la economía estadounidense creció un 3,2%, una cifra que se sitúa nueve décimas por encima de lo esperado por el consenso. Este dato refleja la expansión más elevada desde el segundo trimestre de 2018. De hecho, se trata del mejor trimestre de los últimos cuatro años. Esta incremento contrasta con la moderación esperada por la Fed, que según sus últimas estimaciones, limita al 2,1% el crecimiento del PIB en 2019.

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