¿Cómo influirán las elecciones generales en la inversión en España?

Los inversores prevén un Gobierno comprometido con la disciplina fiscal, ya sea liderado por el PSOE o del Partido Popular, Cs y Vox

¿Cómo influirán las elecciones generales en la inversión en España?
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España arrastra una intensa vida política en los últimos años. Elecciones generales en diciembre de 2015; en junio de 2016 después de que no llegara a formarse Gobierno; referéndum independentista ilegal en Cataluña en octubre de 2017 y moción de censura en junio de 2018, que llevó al poder de forma inesperada al socialista Pedro Sánchez, quien ahora lidera las encuestas para los comicios generales del 28 de abril.

En todo este tiempo, tal convulsión política no ha calado sin embargo en el ánimo de los inversores, que de hecho han mejorado su visión de la economía española. Recién estrenada la que promete ser la campaña electoral más bronca en muchos años, el rendimiento del bono español a 10 años caía este viernes del nivel del 1%, a mínimos de octubre de 2016, y la prima de riesgo se mantenía sin sobresaltos al filo de los 100 puntos básicos. Al margen del ruido político, la continuidad en los estímulos monetarios del BCE sigue siendo un sostén para el mercado.

La celebración de elecciones es siempre aun así motivo de incertidumbre entre los inversores. La política ya ha demostrado su arrolladora capacidad de influir en el mercado, como sucedió con el Brexit, la inesperada elección de Donald Trump para la presidencia de Estados Unidos o el más reciente desafío presupuestario lanzado a Bruselas por Italia, que amenazó por momentos con volver a tensar las frágiles costuras de la Unión Monetaria Europea.

El mercado tiene en su agenda el 28 de abril pero aguarda la fecha sin inquietud. La clave de esa despreocupación no es otra que la confianza en que, sea cual sea el resultado, el Gobierno que salga de las urnas no pondrá en cuestión el principio más preciado por los inversores, la estabilidad presupuestaria y el compromiso con la disciplina fiscal y la reducción del déficit, en línea con los preceptos de Bruselas.

Los expertos descartan que el ruido político vaya a influir en la favorable visión actual de la economía española

El único temor que reconocen fuentes financieras y empresariales sería que Podemos se aupara con muchos más escaños de los que le conceden las encuestas y eso le diera peso para marcar la agenda de una coalición de Gobierno con el PSOE, con una previsible política de mayor gasto público. Ese no es en cualquier caso el escenario base que manejan los inversores, que también destacan que Podemos no tiene un discurso beligerante contra el euro, frente a la coalición de Gobierno formada en Italia por La Liga y 5 Estrellas.

Ni siquiera Vox, que irrumpe en estas elecciones como partido de dimensión nacional y con opciones de una visible representación en el Congreso, es visto como elemento desestabilizador. “Este recién llegado tiene un programa conservador, nacionalista y antiinmigración pero no explícitamente euroescéptico y aparentemente pro-mercado en cuestiones económicas y fiscales”, apuntan desde UBS.

Sin inquietud

”Los mercados no están descontando riesgo político asociado a las elecciones, como queda reflejado en la prima de riesgo, seguramente porque descuentan que el escenario más probable es que gane un partido de corte centrista”, resumen en una gestora española de fondos. Los sondeos apuntan a una victoria del Partido Socialista, aunque claramente insuficiente para gobernar en solitario. A partir de ahí, se abren toda suerte de quinielas, partiendo además de que el porcentaje de indecisos es muy elevado, del entorno al 40% del electorado. La única evidencia es que el Parlamento va a quedar aún más fragmentado que en 2016, ante la irrupción de Vox, que promete dividir el voto de la derecha.

Para JP Morgan, y a la luz de las alternativas que dibujan las últimas encuestas, la opción predilecta de Gobierno sería un pacto entre PSOE y Ciudadanos, una fórmula por la que también abogan sectores empresariales y a la que podría sumarse el PNV en caso de que fuese necesario aunar escaños. Tal alianza debería sin embargo superar la negativa declarada de Albert Rivera a apoyar a Sánchez y su ofrecimiento al PP para formar Ejecutivo, aunque el largo período de negociaciones tras el 28 de abril dará margen para flexibilizar posturas, según augura el banco estadounidense.

El nuevo Gobierno difícilmente se formará antes del verano, ya que habrá que esperar a la celebración de las elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo y a la sentencia que podría llegar entre junio y julio del juicio del procés, según advierten en Barclays.

Otra de las opciones de Ejecutivo sería una alianza de centro derecha entre PP, Ciudadanos y Vox. “Las opciones de una modesta consolidación fiscal y de algún progreso en las reformas estructurales se elevarían si surge un Gobierno de centroderecha”, señalan desde un banco estadounidense, que considera que una reforma de las pensiones públicas es tarea difícil para cualquier Gabinete, aunque probablemente más para uno de centroizquierda.

A medio plazo, los expertos sí avisan del riesgo de una parálisis política incapaz de abordar desafíos como la reforma de las pensiones

El riesgo de una alianza PP-Ciudadanos-Vox tiene sin embargo que ver con Cataluña, donde podría elevarse la tensión. “Con mejores opciones de cumplir con las reformas económicas, un posible Gobierno de centroderecha podría propiciar una mejora adicional de rating en la medida en que logre evitar un nuevo choque con Barcelona”, añade la entidad estadounidense.

En Goldman Sachs confían sin embargo en una subida de rating a finales de año sea cual sea el resultado y destacan la fortaleza de la economía española pese al ruido político. “La inversión en España ha crecido sólidamente en los últimos cuatro años, con independencia de si el Gobierno estaba en funciones o del cambio de Ejecutivo. El motivo son los buenos fundamentales, empleo y salarios se mantienen saludables. Esta tendencia no cambiará ya que los elevados niveles de deuda pública limitan los vaivenes políticos”, advierte Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano. Ahí queda el ejemplo de lo sucedido en Italia, donde el intento de indisciplina fiscal ha dejado la secuela de una prima de riesgo en los 250 puntos básicos.

Aunque en el corto plazo los inversores continúen confiando en el potencial de crecimiento de España pese a la política, surgen dudas a futuro. “Si bien la división política puede no afectar de forma significativa a la perspectiva económica en el corto plazo, la incapacidad acumulada de las autoridades en abordar los desafíos pendientes puede pesar sobre la evolución de la economía en el medio y largo plazo”, advertía S&P en el mes de febrero.

De hecho, en su carta de peticiones al nuevo Gobierno los inversores coinciden de forma unánime en los retos de la economía española: la reforma del sistema público de pensiones y de la financiación autonómica, la continuidad en la reducción del déficit y del desempleo y la mejora en la productividad y en el acceso a la vivienda entre los jóvenes.

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