“La llegada de Facebook ha supuesto un efecto arrastre muy fuerte para Barcelona”

Pide una colaboración pública y privada para crear una parque de casas asequibles en alquiler

Opina que a Colau y Carmena le ha explotado el tema de la vivienda en la legislatura

“La llegada de Facebook ha supuesto un efecto arrastre muy fuerte para Barcelona”

Es uno de los rostros claves en el mercado inmobiliario catalán. Anna Gener (Barcelona, 1974) es presidenta y consejera delegada de la consultora Savills Aguirre Newman Barcelona, a la par de participar en numerosas organizaciones civiles de la ciudad como la junta directiva del Círculo Ecuestre o el patronato de la Fundación Museo Picasso, además de ser una activa tuitera. Recientemente estuvo presente en el mayor encuentro inmobiliario europeo, el Mipim de Cannes, donde testó el pulso del capital extranjero. Apunta que a las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, les ha explotado el problema de la vivienda y aboga por la colaboración público-privada.

¿Cómo ha afectado el proceso independentista en Cataluña al mercado inmobiliario?

En Cannes no ha habido ninguna pregunta sobre la situación catalana, igual que el año pasado sí preguntaban. Ahora miran lo que deben comprobar los inversores, que son los fundamentales inmobiliarios. Este proceso soberanista no ha acabado, está ahí, ya que hay una serie de votantes que son independentistas. Esto se tiene que gestionar en el sentido de hacerlo sin drama. Vamos a ver qué implicaciones tiene en el mundo económico. La realidad es que si miras el PIB de Cataluña, que sigue por delante de la media europea y española, los metros cuadrados contratados, la tasa de paro, todo lo que define cómo va el ritmo de una economía, es como si nos hubiéramos olvidado de la incertidumbre política. Aunque desde el 1 de octubre a junio de 2018 el mercado de inversión paralizó las operaciones en Cataluña.¿Pero sigue afectando? Es probable, en el sentido de que los números podrían ser mejores, pero no sabría cuantificarlo. Por desgracia, cualquier dato que he dado se ha utilizado políticamente.

¿Y qué cambió para que volvieran los inversores?

Un espacio de tiempo en el que vieron que había un buen comportamiento y pasó otra cosa también, porque los inversores se mueven por efecto rebaño o contagio, y fue la inversión del líder, Blackstone, que compró la sede de Planeta.

¿Cómo puede afectar el proceso electoral?

Sí que afecta, aunque no en cuanto a parálisis, porque venimos de unos escenarios tan sumamente adversos en inestabilidad política, que a pesar de que el procés sigue, sí que se ha reducido mucho la tensión. El inversor no entiende de política pero le gustan los marcos jurídicos y reglas de juego estables. Ellos identifican unos partidos que les dan más estabilidad que otros. La realidad es que a día de hoy, el escenario en Barcelona, la Generalitat y a nivel estatal no es que estemos en el escenario que les dé más confort. Es difícil que un inversor a día de hoy prevea escenarios de más riesgo de los que hay, con un Gobierno independentista en la Generalitat. Puede pasar que haya un giro hacia Gobiernos más conservadores, pero lo contrario no puede ocurrir.

“La llegada de Facebook ha supuesto un efecto arrastre muy fuerte para Barcelona”

¿Preocupa que los extremos, Podemos y Vox, entren en un Gobierno?

Les da miedo los cambios en las reglas de juego. A lo mejor ningún partido está exento de riesgo en este sentido. Es verdad que Podemos ha anunciado un paquete de medidas que supone un cambio en las reglas de juego.

¿Qué amenazas ve en el mercado español?

Hay mucho dinero en el mundo con ganas de invertir en el inmobiliario y España sigue dando un ratio riesgo-rentabilidad muy atractivo. Soy optimista para este año y para el que viene y a partir de entonces tenemos que ver cómo evoluciona este menor crecimiento que estamos teniendo. Todos los indicadores hacen pensar que vamos a una situación de enfriamiento, no de una crisis como la que tuvimos hace unos años, que a lo mejor no es malo para que no sigan subiendo los precios de la vivienda tanto en Madrid como en Barcelona, que es un drama.

La llegada de Facebook a Torre Glòries, ¿cómo ha afectado a Barcelona?

Barcelona ya era un hub tecnológico pero que venga un líder así, como Facebook, ha supuesto un efecto arrastre muy fuerte. La propia torre, que la comercializábamos en exclusiva, la hemos llenado al 100% con empresas del mundo digital. Cuando Facebook tomó la decisión de venir [a través de la empresa subcontratada CCC] les preguntamos si sabían de la situación política. Nos dijeron que sí, pero que ellos tenían que contratar gente por el tema de las fake news y el control de contenidos que se tienen que abortar enseguida, pero gente que además de ser programadores hablen idiomas. Por eso la empresa necesita estar en una ciudad que ya tenga una comunidad internacional fuerte. Barcelona disfruta, sobre todo en el mundo digital y tecnológico, de un aura de calidad de vida, de estilo de vida, de un ecosistema organizado que les da la bienvenida. Logramos captar este talento internacional pero nos encontramos con otros problemas como la vivienda.

Colau llegó a la alcaldía con el lema de la presión turística y la moratoria hotelera. pero le explotó el tema de la vivienda, igual que a Carmena. ¿Cómo lo ve y cómo se puede solucionar ese problema?

Exacto. Y en el caso de Colau es algo muy llamativo porque ella viene de ser activista de la Plataforma Antideshaucios. Sinceramente el precio de la vivienda es el mayor problema inmobiliario que tiene Barcelona. El acceso a una casa para la gente joven y para personas de renta media es un problema muy gordo. El sector inmobiliario tiene que coger responsabilidad y tratar de ver cómo puede contribuir a que sea más razonable. Resolver la situación es muy complicado porque requiere de políticas coordinadas entre las tres Administraciones, requiere de políticas a largo plazo, que a día de hoy no las hay porque vamos de periodo electoral en periodo electoral y en cuatro años no se puede hacer nada. Debería haber grandes pactos.

¿Qué políticas se pueden llevar a cabo?

En el parque residencial hay una parte que es vivienda social, que tiene que proveer el sistema para las capas más desfavorecidas a las que hay que proteger, y ahí no hay suficiente oferta, que es una responsabilidad del sector público. Luego está el mercado libre, que no se debería tocar, pero en medio está lo que podríamos denominar vivienda asequible, de precio por debajo de mercado, que ahí es donde debemos estudiar fórmulas de colaboración público-privadas. Pero no hay puentes de diálogo entre lo público y el inmobiliario.

¿Cómo se puede construir ese parque?

Al final se trata de un documento Excel para montar la operación, porque el sector privado tampoco se meterá si va a perder dinero. Lo que hay que hacer es que esto sea sostenible aunque se puede exigir tener una rentabilidad ajustada, es decir, capada. El tipo de inversor que llegue será el interesado en esa rentabilidad, por ejemplo un 4%, en contratos a largo plazo. La fórmula sería poner suelos públicos y que el sector privado, que es más eficiente promoviendo, hiciera la construcción, la comercialización y la gestión de alquiler. El sector público tendría la obligación de determinar los criterios, que fueran revisables en los perfiles de los beneficiados y también una garantía de rentas.

¿Cómo valora la medida de Colau de reservar el 30% de cada promoción y rehabilitación a vivienda protegida?

Al final, el efecto que tendrá es el incremento de precios en el 70% de la vivienda para compensar la protegida en cada promoción. Pero lo más dramático de esta medida es que es una gota de agua, porque no va a resolver la situación. Los años en los que hay más actividad inmobiliaria en Barcelona salen al mercado 1.000 viviendas. Un 30% son solo 300 casas, cuando la necesidad de vivienda protegida es más de 8.000 o más de 10.000.

¿Cómo valora el decreto de la vivienda en alquiler del Gobierno?

Quiere ayudar pero no está ayudando. No va al cogollo del problema, que es la oferta. Hay algunos aspectos que no estimulan que se ponga más vivienda de alquiler en España, sobre todo en Barcelona y Madrid, ciudades en las que el parque es muy restringido. La juventud a día de hoy tiene una demanda aspiracional por el alquiler y muchos también se han visto expulsados de la financiación bancaria y se han ido al alquiler. Más que limitar los precios y poner trabas a quien alquila, hay que poner más oferta.

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