Un baño de realismo y una nueva hoja de ruta para Neinor

La promotora ha anunciado su segundo profit warning, pero ha aportado también la venda para la herida

Tras dos años de duro castigo en Bolsa, donde se ha dejado un 40% de su valor, Neinor hizo público ayer un bocado difícil de digerir –su segundo profit warning– aunque también comunicó un cambio en su gestión y un nuevo plan estratégico. La compañía ha anunciado una rebaja del 50% en el ebidta previsto para 2021 por la imposibilidad de asumir sus previsiones de entrega de viviendas: estas pasarán este año de 2.000 a una horquilla de entre 1.200 y 1.700, y se recortarán un 47% en su rango más bajo para 2020 y 2021. Además de nombrar como nuevo consejero delegado a su actual director financiero, Borja García-Egotxeaga, la promotora ha reducido sustancialmente la velocidad de crucero prevista, desde la entrega de 4.000 viviendas cada año del anterior plan hasta las 2.400 a 3.000 del nuevo.

Las razones que explican este frenazo son heterogéneas. Desde la propia compañía se justifica en la necesidad de adaptarse a la realidad del mercado, lo que incluye contar con los retrasos sistemáticos en la aprobación de las licencias, un problema crónico que lleva mucho tiempo lastrando la economía española, y la tensión inflacionista de un mercado de la construcción en el que hoy existe un déficit de mano de obra cualificada y es difícil calcular los costes finales. Ambos factores, que tienen un peso importante aunque no pueden calificarse precisamente de imprevistos, no excluyen el indiscutible error de cálculo que implican unas previsiones demasiado ambiciosas y bastante mayores de lo que la compañía puede asumir.

Como no puede ser de otra forma, los profit warnings no sientan bien al mercado, una experiencia que Neinor ha sufrido en carne propia tras el recorte de números que realizó el año pasado. Pese a ello, en esta ocasión la compañía ha sabido gestionar con inteligencia la comunicación de sus malas noticias al mercado, al acompañarlas de una nueva hoja de ruta tanto en lo que se refiere al equipo de gestión como al plan estratégico, y reconocer así no solo la herida, sino también aportar la venda.

Más allá de la evolución de la promotora, los factores que explican la coyuntura de Neinor tienen una naturaleza muy distinta. Mientras las dificultades que arrasta el sector de la construcción pueden considerarse daños colaterales de la crisis económica, que deben pasar por su propio proceso de ajuste, los retrasos en las licencias de construcción constituyen una barrera que lleva demasiado tiempo obstaculizando la actividad económica en españa y que es necesario eliminar cuanto antes.

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