Iberdrola sienta las bases para liderar la transición energética

Los accionistas de la compañía aprueban el nuevo ‘propósito y valores’ del grupo

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, el viernes, en la junta general de accionistas de la compañía, celebrada en Bilbao.
Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, el viernes, en la junta general de accionistas de la compañía, celebrada en Bilbao.

La formulación de la misión, visión y valores le proporciona a las organizaciones su identidad corporativa, la base de su cultura empresarial. Estos tres conceptos definen quién es, quién quiere llegar a ser en el futuro y los criterios éticos en los que se va a apoyar para conseguirlo. Un trinomio tradicional que ahora Iberdrola reformula como propósito y valores, como un nuevo modo de expresar la razón de ser de la compañía.

“Es una tendencia emergente entre compañías globales y relativamente nueva que permite expresar mejor el compromiso de las empresas hacia la sociedad”, señala Roberto Fernández Albendea, director de RSC y reputación de Iberdrola. “El propósito viene a sustituir a los dos primeros. En vez de misión, que es el qué, y visión, que es el adónde voy, el propósito hace hincapié en el porqué, por qué hago lo que hago, por qué existo, por qué tiene sentido que esta compañía realice su actividad de la forma que lo hace. Esto solo tiene sentido si en ese porqué estás integrando las expectativas de la sociedad respecto de la compañía”, explica Fernández Albendea.

Así, el propósito del grupo energético es el de “continuar construyendo, cada día y en colaboración, un modelo energético más eléctrico, saludable y accesible”. Un propósito que a su vez se asienta en tres valores corporativos: la energía sostenible, la fuerza integradora y el impulso dinamizador.

“Si todo el planeta tuviera una estrategia de descarbonización a 2050 como la UE, el problema estaría solventado. Pero para llegar a 2050 hay que empezar ya”, dice Roberto Fernández Albendea

Mediante este propósito Iberdrola está expresando el compromiso de la compañía “para solventar una necesidad social que creemos que es urgente y es que el modelo energético se tiene que transformar hacia otro donde se dé prioridad al bienestar de las personas y a la preservación del planeta y el clima”, expone el director de RSC de Iberdrola.

Y además, continúa Fernández Albendea, “lo que estamos diciendo es que nosotros apostamos por una transición energética real y global, que se debe basar en descarbonizar, pero no solo el sector eléctrico, sino toda la economía. Porque la electricidad, cuando tiene un origen renovable, contribuye a luchar contra el cambio climático. Y además crea oportunidades locales porque lo que hacemos es construir un activo fijo que se sitúa en el país y que localiza la inversión y la creación de riqueza”.

Fernández Albendea recuerda que la compañía fue pionera en su apuesta por la energía eólica hace 20 años, de ahí que se hable de “continuar construyendo”, pero entiende que esto es una labor colectiva, por eso se apela a la colaboración, “porque a nivel internacional hay que hacer mucho todavía por esto”.

El 28 de noviembre de 2018, la Comisión Europea presentó su visión estratégica a largo plazo para una economía próspera, moderna, competitiva y neutra desde el punto de vista del clima de aquí a 2050. Una estrategia que Fernández Albendea considera ambiciosa y realista. “Creo que si todo el planeta tuviera una estrategia de descarbonización a 2050 como la UE, el problema estaría solventado. Lo que pasa es que para llegar a 2050 hay que empezar ya; la urgencia es empezar”, reclama.

Energía primaria

La estrategia de la UE plantea que la electricidad duplicará el peso de la energía primaria consumida, que es el conjunto de todas las energías que se consumen, para alcanzar el 53% en 2050, que se cubriría en un 85% con fuentes renovables (en 2015 las renovables aportaron el 30% de la electricidad, apunta Fernández Albendea). Para la UE no es suficiente con que el sector eléctrico, responsable del 25% de las emisiones, se descarbonice y señala también al transporte y a la industria.

El transporte es hoy responsable del 25% de las emisiones en Europa. “La estrategia de la UE viene a decir que el transporte de corto recorrido será eléctrico. Y con el esfuerzo que se está haciendo en eficiencia de los coches y las baterías, para los recorridos de corta y media distancia no hay duda. Y para la larga distancia está proponiendo el tren, que también es eléctrico”, valora el director de RSC de Iberdrola.

Para la industria, la Comisión Europea propone ganar eficiencia electrificándose en el mayor grado posible, además de apostar por la economía circular, “donde la propia tasa de reciclaje, al aumentar, hará que el consumo energético y la manufactura disminuya”.

El propósito y valores del grupo ha sido aprobado por los accionistas en la junta general celebrada el pasado viernes en Bilbao. “Consideramos que es algo tan relevante, tan estratégico y tan a largo plazo que había que someterlo al voto del accionista, como un apartado nuevo de los estatutos sociales de la compañía. Al final es como llevarlo al ADN de la compañía”, afirma Fernández Albendea.

Cobertura renovable

Roberto Fernández Albendea considera que las energías renovables acabarán sustituyendo a las fósiles, porque “al final es un problema técnico y es solventable”. La solución está, en primer lugar –propone–, en aumentar la interconexión entre países. Después está el almacenamiento eficiente. “La única tecnología que hoy por hoy tiene un coste de beneficio positivo es la hidráulica de bombeo. A medio plazo la batería eléctrica también jugará un papel acotado a pequeñas puntas de demanda. No las vemos almacenando energía para cuatro días”, asevera. Y luego, apostar por la digitalización de las redes. “Al final habrá un pequeño porcentaje de la energía, estimado en un 10%, que tenga que ser producida por gas. Centrales de gas que estarán paradas la mayor parte de las horas del año”.

El director de RSC de Iberdrola remarca que el coste de producir energía tanto con eólica como con fotovoltaica es diez veces inferior a hace diez años gracias a la tecnología. “En ese proceso de descarbonización, la inversión en tecnologías renovables y el cada vez mayor peso de estas en el mix energético va a hacer que los precios se contengan e incluso bajen. En eso somos optimistas”. Una estrategia de transición energética en la que Iberdrola invertirá 8.000 millones hasta 2022 en España.

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