Coyuntura

La economía creció un 2,6% en 2018, pero el pinchazo exterior lastra exportaciones e industria

La vivienda y el consumo mantienen el tono del crecimiento mientras la inversión se frena

Línea de producción en la planta de PSA en Vigo.
Línea de producción en la planta de PSA en Vigo.

El producto interior bruto (PIB) español creció el 2,6 % en 2018, una décima más de lo avanzado inicialmente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque cuatro menos que en el ejercicio anterior. Es la tasa más baja desde 2014, después de que la eonomía haya estado tres años seguidos creciendo a ritmos superiores al 3%. No obstante, la cifra de 2018 coincide con las previsiones oficiales del Gobierno y es una décima superior a lo que había calculado el Banco de España, el FMI y el consenso medio de los principales servicios de estudios.

En el cuarto trimestre el crecimiento ha sido del 0,6%, una décima más que en el tercero. El INE ha recortado una décima la cifra definitiva respecto al avance de enero. En términos interanuales (cuarto trimestre frente a cuarto trimestre), la economía crece a un ritmo del 2,5%, dos décimas menos que en el tercer trimestre.

El consumo tanto de familias como de las administraciones mantiene el ritmo de crecimiento del tercer trimestre, un 2% y un 2,2%, respectivamente. No obstante, la inversión ha bajado su crecimiento, aún alto, del 5,3% al 4,4,%, sobre todo por la menor inversión de las empresas. Éstas solo elevan un 2,8% su gasto en bienes de equipo (frente a un 10,6% en el segundo trimestre y un 6,3% en el tercero, un reflejo de las peores expectativas económicas en el mundo. La inversión en vivienda, por su parte, acelera del 5,7% al 6,3%.

El pinchazo global se nota en la cifra de exportaciones: solo crecen a un ritmo del 1% (1,7% en el tercer trimestre) , cuando empezaron el año haciéndolo al 3,8%. Las exportaciones de bienes, de hecho, bajan sobre el año pasado (0,3%), descenso que se compensa con el crecimiento de las exportaciones de servicios (pasan de crecer un 2% a un 4,1%).

La industria, en este contexto de enfriamiento golbal, está en recesión: el valor añadido de este sector cae un 0,5%, cuando crecía un 2% sobre el año pasado. La construcción crece al 7,2%.

 

El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, desaceleró una décima su crecimiento trimestral, hasta el 0,6%, mientras que amplió dos décimas, hasta el 2,6%, su avance interanual, lo que supone la creación en un año de 469.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

En el cuarto trimestre de 2018, la ocupación en la construcción y los servicios aceleró su ritmo de crecimiento interanual, desde el 9,1% al 11,3% en el primer caso y desde el 2,5% al 2,7% en el segundo. Por el contrario, la agricultura y la industria destruyeron puestos de trabajo, con descensos de la ocupación del 1,1% y del 0,8%, respectivamente.

El empleo asalariado, por su parte, creció un 3,2% interanual en el cuarto trimestre, lo mismo que en los tres trimestres anteriores.

La productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo se situó en el -0,3%, cuatro décimas menos que en el trimestre anterior, y la productividad por hora efectivamente trabajada registró un retroceso del 0,6%, encadenando ya tres trimestres consecutivos de caídas.

En este contexto, la remuneración de los asalariados pasó de crecer un 4,3% a aumentar un 4,4%. Este crecimiento es consecuencia de la evolución del número de asalariados y del aumento en un 1,1% de la remuneración media por asalariado. Así, el crecimiento del coste laboral por unidad de producto (CLU) se situó en el 1,3%, cinco décimas más que la variación experimentada por el deflactor implícito de la economía (0,8%).

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