El coleccionista que trajo la imagen

Ben Silbermann, CEO de Pinterest, saca a bolsa la empresa, valorada en más de 10.000 millones de euros

El coleccionista que trajo la imagen

En internet, al principio, reinó sin ninguna oposición la palabra. En los albores de la década de los 2000, lo que entonces se conocía en España como “red de redes” tan solo hablaba el lenguaje de las páginas web, los textos, los hipertextos, los blogs y las palabras clave. Las imágenes, de una calidad todavía precaria, en el mejor de los casos tan solo servían como un discreto acompañante.

Mientras esto sucedía, Ben Silbermann (14 de julio de 1982, Iowa, EE UU), el hijo de dos oftalmólogos con una clínica en Des Moines, creció guardando cosas de todo tipo: cómics, animales disecados, monedas... “Lo que coleccionas dice mucho sobre lo que eres”, diría unos años después en una de sus frases más conocidas. El joven Silbermann no lo sabe aún, pero ese interés por capturar aquello que le parece interesante será el origen de una empresa que, menos de una década después de nacer, los expertos valoran en más de 10.000 millones de euros cuando está a punto de salir a Bolsa. Y eso, a pesar de no ser aún rentable y registrar unas pérdidas netas de 60 millones de euros en 2018, lo que revela una tendencia positiva con respecto a los 130 que perdió en 2017.

Pero antes, ocurrirían muchas cosas. Por ejemplo, la participación de Silbermann en un programa educativo del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) orientado a desarrollar las capacidades de alumnos especialmente brillantes. Después, tomó una decisión sorprendente: inscribirse como alumno de Ciencias Políticas en la Universidad de Yale. Aquello determinó su carrera posterior.

Hasta 2006, el politólogo se movió en el mundo de los negocios y trabajó como consultor en Corporate Exectutive Board, una compañía que aporta soluciones tecnológicas a las empresas. Pero sentía que se estaba perdiendo algo importante. Dejó su empleo y se instaló en el ojo del huracán tecnológico: la sede de Google en Silicon Valley, que vio en él a un eficaz comercial de ventas.

Allí, entre informes y hojas de cálculo, Silbermann interiorizó la frase que resume la filosofía Google: “Piensa a lo grande”. Pero para eso hay que crear. Pidió participar en el desarrollo de los productos, pero se topó con una barrera insalvable: Google contaba ya con una legión de ingenieros que se ocupaban de esas cosas, y él ni tan siquiera había cursado una carrera técnica. Si quería inventar, tendría que hacerlo por su cuenta. El comercial recordó entonces su pasión por el coleccionismo.

Abandonó Google y junto con Paul Sciarra, compañero de universidad, se lanzó a diseñar aplicaciones para un iPhone que ya llevaba dos años en el mercado. El primer intento fue Tote, una app que permitía crear un catálogo virtual de moda femenina. No cuajó, pero el experimento duró lo suficiente como para que Silbermann se diese cuenta de que las usuarias de la plataforma tendían a compartir, etiquetar y guardar las imágenes para verlas en otro momento. Había potencial. Se unió entonces al equipo Evan Sharp, un joven estudiante de arquitectura que podía darle una vuelta a la interfaz. Tras descartar medio centenar de diseños, en 2010, en mitad de la última gran depresión económica, vio la luz Pinterest.

“A los inversores les decía: ‘Oye, no tenemos dinero, no tenemos experiencia en hacer esto, pero creemos que es una buena idea’. Probablemente fue el peor discurso de venta que habían escuchado en su vida”, reconoce el propio Silberman en un episodio del podcast This Is Success, del portal Business Insider, donde narra los inicios de la compañía. Finalmente, un inversor de capital riesgo puso la mitad del dinero necesario para la primera ronda de financiación y el resto salió de llamadas realizadas a muchos de los que ya habían rechazado la idea al menos una vez. “Puede sonar algo cursi, pero aprendí que vale la pena ser persistente”, afirma.

El funcionamiento de Pinterest es sencillo. Básicamente, permite a los usuarios recolectar imágenes y guardarlas en pinboards para consultarlas más adelante. Hay ideas de todo tipo y para todos los gustos, aunque se han hecho especialmente populares, por ejemplo, las prendas de ropa, las recetas de cocina y las ideas para decorar el hogar. “Pinterest va sobre ti, sobre tus intereses. No ofrecemos likes ni que te vayas a volver famoso, sino que intentamos llevar a los usuarios a recolectar inspiración online para hacer cosas offline”, explicaba el propio Silvermann recientemente en la CNN.

Si hay un concepto clave en Pinterest ese es el de descubrimiento visual. Silbermann aprovechó en 2018 el ciclo de conferencias ShopTalk para explicarlo. Con la llegada de los smartphones hace 10 años, afirma, por primera vez la calidad de las fotos permitió prescindir de la escritura. “Ahora no tenemos por qué dar con la palabra de aquello que nos gusta. Basta con elegir entre la imagen de la derecha y la imagen de la izquierda”. Y la foto sustituyó a la palabra.

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