San Cristóbal de la Laguna, villa señorial

La antigua capital de Tenerife derrocha encanto y belleza

San Cristóbal de La Laguna
Panorámica de San Cristóbal de La Laguna desde el Pico del Inglés.
San Cristóbal de La Laguna

Pasear por el casco histórico de San Cristóbal de La Laguna siempre es un placer. La antigua capital de la isla de Tenerife, patrimonio mundial, derrocha encanto y exhibe con elegancia su antigua pujanza económica en las calles, plazas, iglesias –con sus retablos de plata americana repujada– y palacios que dan cierto aire colonial a esta bella ciudad.

Y es que las fachadas de las casas pintadas de llamativos colores nos trasladan a la otra orilla del Atlántico, a ciudades como San Juan de Puerto Rico, Cartagena de Indias o La Habana Vieja. El parecido es más que razonable, ya que La Laguna, como se la conoce, fue el modelo reticular de ciudad diseñado hace más de 500 años que se llevó a América.

Fundada en 1496, su diseño fue el que se llevó a América

Fue fundada en 1496, a partir de la llegada de los castellanos, tras el apaciguamiento de los nueve menceyatos existentes (los territorios donde ostentaban el poder los monarcas guanches) y la conquista y colonización de la isla.

La Laguna es una muestra de la fertilidad de esta tierra volcánica donde se inició el cultivo, con esclavos, de la caña de azúcar, traída de América, o, más tarde, la elaboración de vino. Con la afluencia del comercio con la Península y Europa (Shakespeare ya hablaba del afamado vino malvasía canario en sus obras), llegó la riqueza y, con ella, el esplendor de la ciudad.

La Catedral.
La Catedral.

Es también villa universitaria desde 1742. La primera universidad que se fundó en Canarias fue la de La Laguna, hoy con más de 23.000 alumnos. Y esto le ha dado un carácter especial y mucha vitalidad.

Basta con salir a pasear sin rumbo para encontrarse con los lugares que merecen ser visitados. El casco antiguo, peatonal y en un excelente estado de conservación, se concentra en un puñado de calles paralelas que parte de la plaza del Adelantado, presidida por el ayuntamiento, la ermita de San Miguel o el convento de Santa Catalina de Siena. Las dos calles principales, San Agustín y Obispo Rey Redondo, desembocan en la parte opuesta, donde se cierra el trazado, en la plaza de la Concepción, que alberga la primera iglesia construida tras la conquista.

El casco antiguo, peatonal y en un excelente estado de conservación, exhibe con elegancia su pasada pujanza económica

A estas arterias se asoman los principales edificios históricos, como el convento de San Agustín, que acoge el Instituto de Canarias Cabrera Pinto, con uno de los mejores claustros renacentistas del archipiélago. En la misma calle se encuentran palacios como el de Lercaro, construido en el siglo XVI por una familia de comerciantes genoveses, hoy sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife.

Palacios Señoriales en el casco viejo.
Palacios Señoriales en el casco viejo.

Al lado, la Fundación Cristino de Vera acoge la obra del pintor canario y una sala de exposiciones. Y muy cerca, el monasterio de San Francisco guarda el célebre Cristo de La Laguna, la imagen más venerada de las islas, con un resplandeciente altar de plata.

San Cristóbal de la Laguna, villa señorial

A los numerosos conventos y templos, entre los que no hay que olvidar la catedral neoclásica, se suman capillas urbanas y de cruces, ermitas y parroquias, casas nobles y otras más modestas, edificadas a imagen de las grandiosas, pero de un solo piso y con ventanas de guillotina, cómplices de la luz canaria, además del legado que dejó el siglo XX, con edificios racionalistas y regionalistas como el Casino o el Teatro Leal…

Sugerencias

Colorida zona nueva de La Laguna.
Colorida zona nueva de La Laguna.

Parque de Anaga. Hacia el norte, dejando el altiplano donde se sitúa, a escasos 10 kilómetros, La Laguna cuenta con el Parque Rural de Anaga, la máxima expresión de la naturaleza por su biodiversidad y extensión (casi 15.000 hectáreas). El Pico del Inglés, regala espectaculares vistas panorámicas del norte y el centro de la isla. Es una excursión muy recomendable.

Gastronomía. Las calles del casco histórico están repletas de bares y restaurantes de todos los estilos. Son reseñables La Tasca de Cristian, Casa Vidal –un auténtico guachinche (restaurante tradicional canario)– o Nub, en La Laguna Gran Hotel, con una estrella Michelin.

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