ITP Aero crecerá un 10 % en ventas este año y superará los 960 millones

Nueva fábrica en Bizkaia el próximo septiembre con 160 trabajadores

Carlos Alzola, director general de ITP Aero, con un motor Trent de Rolls-Royce equipado con turbinas de su filial vasca.
Carlos Alzola, director general de ITP Aero, con un motor Trent de Rolls-Royce equipado con turbinas de su filial vasca.

El fabricante de componentes aeronáuticos ITP Aero prevé crecer un 10 % en ventas este año, con lo que su facturación superará los 960 millones. La filial al 100 % de Rolls-Royce ganó 69 millones netos en 2018, un 9.2 % menos, aunque sus ingresos aumentaron un 6 %, al contabilizar 880 millones.

La empresa con sede en Zamudio (Bizkaia) mantiene su plan de crecimiento hasta 2020, que incluye la apertura de una nueva fábrica, también en Bizkaia y en este caso en Derio, a partir del próximo mes de septiembre. Las nuevas instalaciones contarán con una plantilla de 160 trabajadores.

Carlos Alzola, director general de ITP Aero, destacó este jueves en la sede del grupo en Zamudio la buena marcha de la empresa por la demanda al alza de aviones a nivel internacional, sobre todo en el segmento de la aviación comercial. Un ejemplo de esta evolución es que la empresa ha aumentado un 5 % su plantilla en 2018, integrada en la actualidad por más de 3.800 trabajadores, repartidos por sus centros de España, México, Reino Unido e India.

El año pasado, ITP Aero llegó a las seiscientas entregas en turbinas de baja presión, en este caso para un avión de Airbus, en concreto el modelo A350, que está equipado con los motores Trent XWB-84 de Rolls-Royce.

Airbus es uno de los clientes de referencia de ITP Aero, a pesar de que ha anunciado que en 2021 dejará de fabricar la aeronave A380. En este programa, la empresa vasca es uno de los proveedores a riesgo (participación de los beneficios o de las pérdidas). Alzola ha señalado que la diversificación en encargos de ITP Aero permitirá absorber el impacto negativo de esta noticia.

La participada de Rolls-Royce aumentó en 2018 la capacidad de su fábrica de Querétaro (México). El año pasado invirtió 14 millones, no solo en sus instalaciones en el país azteca, sino también en sus centros de fundición en Barakaldo y Sestao, ambos en Bizkaia.

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