Elecciones 28 de abril

S&P advierte del impacto económico a medio plazo de la parálisis política en España

No ve motivos para modificar el rating soberano a causa del adelanto electoral

Bonos español y portugués pulsa en la foto

Standard & Poor’s reconoció hoy en un comunicado que el rating soberano de España no se va a ver afectado de forma inmediata por los últimos acontecimientos políticos, el rechazo a los Presupuestos y la posterior convocatoria de elecciones generales el próximo 28 de abril. S&P tiene previsto revisar el rating soberano español –ahora en A- y perspectiva positiva– el 22 de marzo pero al tiempo que ha descartado impacto inmediato en el perfil de riesgo de la deuda española por el ruido político, también ha reconocido el impacto que la parálisis legislativa puede tener sobre el crecimiento, enfriando así la expectativa de una mejora en la calificación financiera.

S&P advierte de un “desarticulado panorama político” en España, ante el que la agencia no espera que las elecciones anticipadas den lugar a un mandato efectivo para el próximo Gobierno. “Por lo tanto, pensamos que es bastante improbable que los desafíos económicos de España, como el elevado desempleo estructural o el sustancial déficit de la seguridad social, se resuelvan en el corto plazo”.

Muestra además sus dudas sobre el ritmo de reducción del déficit ante la posibilidad de una coalición débil de Gobierno. Y lanza un aviso sobre el efecto que la parálisis política puede llegar a tener en el medio y largo plazo. “Si bien la división política puede no afectar de forma significativa a la perspectiva económica en el corto plazo, la incapacidad acumulada de las autoridades en abordar los desafíos pendientes pueden pesar sobre la evolución de la economía en el medio y largo plazo”. Un llamamiento que se produce el mismo día en que se conoció que la legislatura termina sin acuerdo en el Pacto de Toledo para la reforma de las pensiones.

S&P sí destaca en cualquier caso que la división política no es obstáculo para pensar de que España seguirá creciendo por encima de la media de la zona euro durante los próximos tres años. Esto es precisamente lo que valoran los inversores internacionales, que no han penalizado a la deuda soberana española por la convocatoria electoral.

A pesar de la incertidumbre política, “es como si no hubiera elecciones”, apunta Javier Ferrer, director de deuda de Ahorro Corporación, que añade que, incluso ante la posibilidad de un nuevo Gobierno socialista, el bono podría mantener al nivel que ya tenía hasta ahora con un ejecutivo en minoría y presupuestos sin aprobar. El bono a 10 años no se ha movido apenas en la última semana e incluso ha rebajado su rentabilidad ligeramente desde el 1,239% del martes pasado- jornada previa al rechazo de los Presupuestos- al 1,21% actual, con la prima de riesgo estable en los 110,35 puntos básicos.

El Tesoro tendrá ocasión el jueves de medir el apetito del mercado con una subasta de deuda a medio y largo plazo que incluye una nueva referencia del bono a 10 años, con vencimiento en abril de 2019 y base para la prima de riesgo. “La subasta irá bien, los inversores no esperan un auge de partidos populistas”, señala Cristina Martínez, de Ibercaja Gestión, en alusión a Podemos. En ese sentido, Julius Baer confía en que se pueda formar una coalición de centro izquierda o centro derecha. El bono español mantendrá su ventaja comparativa con el italiano, ahora 158 puntos básicos por encima, pero podría reducirla con el portugués –el diferencial entre ambos está cerca de mínimos, por debajo de los 30 puntos, según Julius Baer.

 

 

 

 

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