Experimento en Finlandia

La renta básica no estimula el empleo pero produce mayor calidad de vida

Los resultados preliminares de un estudio finlandés revelan que la medida no mejoró ni perjudicó la tasa de ocupación

Parque de ciclistas en Helsinki (Finlandia).
Parque de ciclistas en Helsinki (Finlandia).
Helsinki / Madrid

Hace dos años, Finlandia se convirtió en el primer país del mundo en llevar a cabo un experimento a escala nacional sobre la renta básica universal. Este viernes se presentaron en Helsinki los resultados más preliminares, que indican que si bien la renta básica no estimuló el empleo, sí mejoró la calidad de vida de quienes la percibieron.

El experimento fue lanzado lanzando en enero de 2017 por el primer ministro finlandés Juha Sipilä. Desde ese momento y durante dos años, 2.000 personas desempleadas de entre 25 y 58 años recibieron 560 euros al mes libres de impuestos, independientemente de su renta, de que buscaran o no trabajo, y de que lo encontraran o no.

El objetivo del estudio –cuyo coste ha ascendido a cerca de 20 millones de euros– era analizar si la renta básica resultaba útil para incentivar la búsqueda de empleo, reducir la burocracia y simplificar el complejo sistema finlandés de prestaciones sociales.

Según los responsables del experimento, no se trataba tanto de plantearse la introducción de la renta básica, sino de explorar maneras de modernizar el sistema de seguridad social del país, beneficiando a los estratos más desfavorecidos.

“Los resultados preliminares del primer año de ensayo indican que las personas que recibieron la renta básica no encontraron trabajo en mayor ni menor medida que el grupo de control”, afirmó la ministra finlandesa de Asuntos Sociales, Pirkko Mattila.

En concreto, en 2017, quienes recibieron la renta básica trabajaron una media de 49,6 días, mientras que las personas con las que se estableció la comparación, el llamado grupo de control, (desempleadas que no recibían los 560 euros al mes) lograron trabajar 49,3 días.

Así, la responsable de la cartera de Asuntos Sociales reconoció que “sobre la base de los resultados del primer año del experimento, el impacto en el empleo parece modesto”. Un dato aún así interesante, ya que uno de los principales argumentos de los detractores de la renta básica es que reduciría o desincentivaría el empleo, algo que en este caso parece que no sucedió.

Además, Mattila detalló que quienes habían percibido la renta básica sí disfrutaron de mayor bienestar y calidad de vida. “Comparados con el grupo de control, quienes recibieron la renta básica sufrieron claramente menos síntomas de estrés, trastornos de salud y problemas de memoria y concentración”, señaló. Los participantes, agregó, también sintieron una mayor confianza respecto a su futuro y en tener más opciones y oportunidades.

Las primeras conclusiones arbarcan únicamente los datos estadísticos de la primera mitad del experimento, por lo que habrá que esperar hasta la primavera del año que viene para obtener resultados más completos y definitivos.

La renta básica ha atraído la atención de muchos economistas, pero nunca se había testado en el conjunto de un país, aunque sí a nivel local, como en Utrecht (Holanda) u Ontario (Canadá).

Partidarios y detractores

Quienes defienden la renta básica universal creen que erradicaría la pobreza, garantizaría la dignidad humana y reduciría las desigualdades, lo que a su vez redundaría de forma positiva en la economía. Alegan, además, que serviría de base a los ciudadanos para tomar riesgos y emprender negocios, y que permitiría redistribuir a la sociedad las ganancias de una automatización que destruirá puestos de trabajo.

Los que se oponen creen que podría tener efectos adversos en la creación de empleo, y que generaría efectos nocivos impredecibles en el conjunto de la sociedad, en términos de precios, salarios o competitividad. También sostienen que sería inviable desde un punto de vista presupuestario y fiscal.

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