El Gobierno cierra el calendario con las fechas de clausura de cada central nuclear

Salvo Cofrentes, cerrarán por orden de antigüedad: la primera será Almaraz, en 2027 y la última, Trillo, en 2035.

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El Gobierno y las compañías eléctricas mantienen bajo llave el calendario con los nombres y las fechas del cierre de las centrales nucleares españolas. Tras el acuerdo alcanzado el 28 de enero entre Endesa, Iberdrola, Naturgy y la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, para cerrar de forma escalonada las siete plantas en funcionamiento (“no antes de 2025 ni después de 2035” y “siempre con más de 40 años de edad y menos de 50”), se hizo creer que el calendario concreto no existía y que había que negociarlo.

 Sin embargo, según señalan varias fuentes a CincoDías, sí existe un plan específico que está en poder del ministerio, las grandes eléctricas y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). En pocas semanas, esta empresa pública responsable del desmantelamiento de las instalaciones desvelará si la tasa que actualmente pagan las empresas con este fin es la adecuada o si habrá que subirla.

Según el calendario, las nucleares cerrarán por orden de antigüedad (más concretamente, desde el año de inicio de su operación comercial en la década de los 80), salvo en el caso de Cofrentes, que se clausurará con posterioridad a la que le sigue en la lista, Ascó II. Además, el apagón nuclear no comenzará en 2025 sino en 2027. De esta manera, la mayoría dejará de funcionar entre los 44 y los 45 años.

La primera en cerrar será Almaraz I, en 2027, seguida de su grupo gemelo, Almaraz II, que lo hará en 2028, y de Ascó I, en 2029. La idea es que a finales de 2030, hayan sido clausuradas hasta cuatro plantas, por lo que a lo largo de ese año cerraría Asco II. Para el lustro siguiente, quedarían en pie Cofrentes, Vandellós II, que pararían en 2033 y 2034, respectivamente, y la de Trillo, que ya en 2035 pondría fin al proceso.

A Cofrentes se le alarga la vida porque es la única central de agua en ebullición (BWR), mientras las demás son de agua a presión (PWR). Una tecnología que la obliga a dos ciclos de recarga de combustible anuales, frente a uno del resto. Gobierno y empresas han aceptado que los periodos de recarga, durante los cuales las plantas están paradas, no se computen a la hora de calcular la vida útil de la central. Es esta la razón, según fuentes empresariales, por la que la central valenciana, propiedad 100% de Iberdrola, sobrevivirá hasta los 48 años.

Las mismas fuentes advierten, no obstante, que las compañías no han firmado el documento con este calendario, que el Gobierno da por válido, salvo algún matiz.

En la reciente rueda de prensa de presentación de resultados anualas de Naturgy, su presidente, Francisco Reynés, aseguró que los hitos los establacería el Gobierno. Nuturgy, titular de 11% de las centrales de Almaraz y de un 34% de Trillo, se enfrenta a una pérdida de poder en el caso de que Transición Ecológica cumpla con su promesa de cambiar el reglamento de instalaciones nucleares para permitir que las decisiones se tomen por mayoría simple.

Al tratarse de agrupaciones de interés económico, o comunidad de bienes empresariales, las decisiones deben adoptarse por unanimidad, lo que ha provocado un bloqueo en el caso de Almaraz: mientras Endesa apuesta por que funcione hasta 50 años, Iberdrola y Naturgy, se decantan por los 40 años.

Según subrayó Reynés esta norma no ha cambiado y la unanimidad sigue vigente, en alusión a que seguirán ejerciéndola y, por tanto, haciendo valer su posición, en tanto no se clarifique y consensue el proceso de cierre y las tasas para el fondo de Enresa.

Fernández Vara acepta

Las recientes declaraciones del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, asegurando que las centrales de Almaraz no cerrarán hasta finales de la próxima década, han puesto en evidencia que este barón del PSOE conoce el calendario de cierre y que lo ha aceptado. Un plazo amplio que, según sus palabras, permitirá buscar alternativas industriales a las dos plantas cacereñas.

Sea como fuere, el 31 de marzo termina el plazo para que las propietarias de Almaraz soliciten la autorización para la prórroga de la explotación de Almaraz I, más allá de que vaya a funcionar más o menos años. Es de esperar, teniendo en cuenta el pacto sellado con Ribera, que no haya desacuerdo entre las empresas. Aunque a la vista de su historial de conflictos, tampoco se descarta algún problema.

Aunque a Iberdrola le beneficia el acuerdo, señalan fuentes del sector, su objetivo “es hacer todo el daño posible a Endesa”. Mientras la primera cuenta con una importante cartera hidráulica, la eléctrica española propiedad de Enel, con más generación térmica, se enfrenta al cierre de sus centrales de carbón y a las nucleares.

Plan de Energía y Clima, Plan de Residuos y Planificación

“Más en días que en semanas enviaremos a Bruselas el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima [Peniec]”, avanzó el jueves el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal. El Gobierno quiere aprobarlo en paralelo al proyecto de ley de Cambio Climático.

El PNIEC no recogerá en detalle el calendario de cierre de las nucleares, pero sí el año de inicio del proceso (con Almaraz en 2027) y el del apagón total (Trillo, en 2035), así como el compromiso de que a fin de 2030 se hayan clausurado cuatro de las siete plantas en funcionamiento, según fuentes al tanto de su elaboración.

Pero no es este el único plan que el Ministerio de Transición Ecológica se trae entre manos. En breve, el departamento que dirige Teresa Ribera aprobará una orden ministerial que supndrá el pistoletazo de salida para elaborar la Planificación Energética 2020-2025. Aunque esta es indicativa, de ella dependen las inversiones de REE, razón por la que esta compañía la viene reclamando desde hace meses.

Otro plan a la vista es el de residuos radiactivos (el vigente es de 2006), que Enresa dará a conocer en breve.

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