La banca sufre un severo castigo de una Bolsa que fija la vista en el futuro

Los bancos cotizados en el Ibex incrementaron sus beneficios de forma consistente el año pasado, en especial las entidades más grandes y a excepción de Sabadell . A pesar de ello, han sufrido un severo castigo en la Bolsa, muy notable en algunos casos, y eso cuando el Ibex, que acusó el golpe en la semana, ha iniciado el año con una fortaleza inédita desde principios de la década, con un buen número de títulos registrando subidas anuales superiores al 10% y dos tercios de los valores por encima del índice.

En ese contexto del mercado, el varapalo sufrido el viernes sitúa a los cuatro bancos con mayor exposición al mercado interior (CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) como los cuatro únicos valores del Ibex con balance negativo en lo que va de año, con especial relevancia en el caso de la entidad presidida por Josep Oliu. Santander y BBVA, los dos grandes, presentan sin embargo balances positivos en Bolsa en 2019, muy significativamente el segundo y ambos gracias a una diversificación geográfica que ubica buena parte de su negocio en el exterior.

Los inversores, en cualquier caso, fijan sus posiciones con la mirada puesta en el futuro y todo indica, incluso los mensajes expresos de algunos de los responsables de la gran banca, que este año va a ser complicado para el sector. La continuidad de la política de tipos cero al menos hasta 2020, prácticamente confirmada por Mario Draghi en la primera reunión anual del BCE, dificulta a la banca la recomposición de los márgenes. A la vez, la desaceleración económica, que cada vez se manifiesta con más señales, va a hacer más lento el crecimiento de la cartera de créditos. Si a esto unimos la fuerte competencia creciente en el campo de la intermediación con nuevos actores muy ágiles, las dificultades surgidas por la cascada de sentencias judiciales en contra de determinadas acciones de la banca y, como corolario, un serio problema reputacional aún por resolver, la fotografía adelanta un año complejo para la gran banca a pesar de que los balances estén hoy mucho más saneados que cuando la crisis se manifestó con toda su crudeza. Los frentes particulares, además, son numerosos y variados. Bien sea por errores que dañan la imagen, por sospechas de mala praxis, una estrategia de futuro indefinida o bien por operaciones indigestas, serán problemas a resolver que restan energías que debieran dedicarse al estricto negocio bancario.

Cierto que el vendaval bajista de la banca en los últimos tiempos afecta al conjunto del sector europeo, y así lo refleja el índice Euro Stoxx Banks, que acumula pérdidas del 35% en los 12 últimos meses. Pero, una vez más, no sirve de consuelo el mal de muchos.

Editorial en 'Cinco Días' (2 de febrero de 2019)

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