¿Conocemos bien nuestras inversiones?

Gran parte de lo acontecido en 2018 ha sido por un mercado que ha descontado con anticipación hechos adversos como el Brexit

¿Conocemos bien nuestras inversiones?
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Por naturaleza el ser humano es inconformista, claro que la base de este inconformismo es siempre buscar el mejor escenario de juego.

Cuando el escenario de juego son las finanzas, los inversores se vuelven extremadamente inconformistas para obtener lo mejor de sus inversiones, cambian de activos, de productos o incluso de comercializador si es necesario.

Pero la pregunta es, ¿antes de hacer cualquier movimiento conocemos bien el producto en el que estamos invertidos? En muchos casos actuamos por imitación a lo que otros inversores hacen, sin conocer en profundidad nuestra inversión y sin pararnos a pensar si verdaderamente estamos haciendo lo correcto y nuestra decisión es adecuada.

Para centrar mas esta reflexión tomaremos como ejemplo un fondo de inversión y veremos que se debe tener en cuenta antes de hacer un cambio en tu posición inversora.

Cuando somos participes de un fondo de inversión y antes de llevar a cabo cualquier movimiento es importante hacer un análisis de nuestro fondo: por qué lo hemos elegido, cual es el histórico de rentabilidad del fondo y en resumen qué pensábamos esperar de él.

También es interesante contactar con nuestro gestor de confianza para que nos explique qué está sucediendo en ese momento en concreto. En este sentido es importante saber cuál es la rentabilidad de nuestro vehículo de inversión a varios plazos; es posible que en estos momentos atraviese una época de rentabilidad negativa y sin embargo a 3, 5 o 10 años las rentabilidades sean muy buenas.

Poner en contexto el producto en el que estamos invirtiendo también nos ayuda a ver cómo es la evolución del resto de fondos de su categoría. Al comparar y ver cómo se sitúa el fondo en los rankings, podremos saber si el comportamiento de nuestro fondo es un caso aislado o si por el contrario todos los fondos de la misma categoría que el nuestro corren la misma buena o mala fortuna según su rentabilidad.

Por otra parte, es recomendable que antes de contratar un fondo, sepamos cual es el horizonte temporal medio recomendado para ese fondo en concreto e intentemos mantenerlo, esta información se puede consultar en el folleto del propio fondo.

Sabiendo el horizonte temporal que tiene nuestro fondo, una buena recomendación es no mirar a diario nuestra posición inversora. Si hacemos el símil con un activo inmobiliario como por ejemplo una vivienda, cuando el precio de la misma varía no se adopta la misma actitud que ante un fondo.

Por un lado, no se consulta continuamente el valor (mirando por ejemplo a diario portales on line de venta de viviendas) y por otro lado tampoco se apresuran a realizar ninguna operación (compra o venta).

Una vez que tenemos todas las herramientas a nuestra disposición para tomar la mejor decisión, ¿Por qué aun así tomamos decisiones impulsivas o siguiendo a lo que la mayoría hace?
La explicación puede tener que ver con la vorágine en la que día a día estamos inmersos, corremos para casi todo y nuestro cerebro financiero no escapa fácilmente de esta carrera.

n buen ejercicio sería pararnos a reflexionar, comprender nuestro producto y esperar para tomar una decisión acertada. El mercado siempre tiene la habilidad de sorprendernos, buen ejemplo es lo sucedido con el Ibex el pasado mes de diciembre donde el selectivo se dejó un 5.92% de rentabilidad frente a la subida que lleva en enero de más del 6%. En este caso el inversor que haya sabido esperar y soportar la volatilidad que tuvo el mercado en los últimos meses del año ahora está beneficiándose de este repunte.

Igual de importante es saber si su activo tiene una inadecuada estrategia de gestión o si por el contrario el escenario macroeconómico de ese momento esta pasando factura a nuestra inversión. Gran parte de lo acontecido en el 2018 ha sido por un mercado que ha descontado con anticipación hechos adversos como la guerra comercial EE UU- China, el Brexit o la situación de Italia.

Las inversiones son a menudo caprichosas y unas veces nos sorprenden para bien y otras para mal, lo importante es que se tome la decisión que se tome se haga con toda la información y nunca siguiendo criterios impulsivos o de imitación. Como decía Benjamin Franklin: “Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.”

Sandra Fanega es Gestora de Patrimonios en Gesconsult

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