Diez años para consolidar una carrera deportiva

Las elites que han creado una fortuna han de conformar una base sobre la que construir su estabilidad financiera

Diez años para consolidar una carrera deportiva

Una década. Éste es el tiempo que tiene un deportista de élite para garantizar su futuro financiero a largo plazo, tal y como nos ha enseñado nuestra experiencia como gestores de grandes patrimonios. Los diez primeros años de ingresos son la base sobre la que se construye su estabilidad financiera una vez que dejan de competir al más alto nivel. De hecho, es habitual encontrarse con una historia muy recurrente: una persona talentosa triunfa en un determinado deporte, genera una gran fortuna y, cuando deja de competir, se encuentra con que todo este patrimonio se desvanece por no haber contado con el asesoramiento adecuado.

Precisamente, el objetivo de los asesores patrimoniales es evitar que esto ocurra. Para ello, hay que tener en cuenta que estamos hablando de un colectivo muy particular, ya que los deportistas de élite son personas que alcanzan su plenitud financiera en una fase realmente temprana de su desarrollo personal y cuyo paso por la competición de más alto nivel no suele exceder los diez años.

El primer paso para construir la seguridad financiera de su segunda vida laboral consiste en definir un plan personalizado de ahorro y de inversión. Así, es muy recomendable que los deportistas de élite destinen a este fin un mínimo de entre el 50% y el 75% de los ingresos que generan mientras están en la élite, en función de su situación particular. Además, como suele tratarse de personas bastante jóvenes sin experiencia previa en la gestión de grandes patrimonios, es importante que se haga un seguimiento periódico de estas inversiones para que comprendan las ventajas que ofrecen a largo plazo.

Una vez completado este paso, es clave elaborar un presupuesto anual y establecer las medidas de control pertinentes para asegurar que se hace un uso óptimo de los ingresos que generan durante esta etapa de su vida. La rigurosidad en la gestión de este patrimonio es lo que va a permitir a los deportistas de élite seguir disfrutando del fruto de su trabajo incluso después de haber abandonado la competición de primer nivel.

Pero no nos podemos quedar ahí, ya que los asesores financieros debemos aplicar un enfoque integral que tenga en cuenta otros aspectos determinantes en el desarrollo personal de este colectivo. Los deportistas de élite necesitan que se les acompañe más allá de la gestión patrimonial. Deben contar con un socio de confianza que asegure que la gestión de sus ingresos se complementa con un asesoramiento personal que vela por la integridad de su capital, siendo capaz de definir protocolos familiares y acordar el régimen matrimonial que mejor se adapta a sus necesidades.

Lo que no hay que olvidar nunca es que la mejor manera de velar por la integridad de la estructura patrimonial del deportista es un seguimiento adecuado y una atención constante del mismo. No se puede garantizar la seguridad financiera sin un plan de acompañamiento personal que se adapte a cada persona y caso. Los deportistas de élite son un colectivo cuya estabilidad financiera es muy delicada. A su juventud, se suma la fragilidad de concentrar la mayor parte de los ingresos de su carrera en un periodo muy corto de tiempo, lo que les sitúa en una posición de especial vulnerabilidad. Cualquier paso en falso puede comprometer el futuro del deportista, después de dedicar tantos esfuerzos y sacrificios. Para evitar riesgos innecesarios que puedan dañar el fruto de una exitosa carrera profesional en la élite, la mejor prevención es contar con buenos profesionales que ofrezcan una planificación financiera a la altura de los mejores.

Juan Carlos Solano es Managing director en Andbank España y responsable del segmento KeyClients

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