Infraestructuras

Sacyr encuentra barreras para abrir en Italia su mayor autopista en concesión

Un primer tramo de la PEdemontana-Veneta, finalizado tras el verano, está a la espera de entrar en operación

Manuel Manrique, presidente de Sacyr.
Manuel Manrique, presidente de Sacyr.

La mayor obra de Sacyr en marcha, la de la autopista italiana Pedemontana-Veneta, está encontrando una seria resistencia para la apertura al tráfico de un primer tramo y, como derivada, para empezar a ofrecer réditos al grupo español.

La asociación sectorial Aiscat, que vela por la estandarización de los sistemas de operación y por un único software de telepeaje, tiene un encontronazo con la concesionaria SPV relacionado con el sistema de cobro y la regulación de los ingresos. Un pulso que retrasa ya cuatro meses, según calendario del propio Gobierno italiano, el inicio de operaciones en el segmento de 7 kilómetros entre la A31 y la ciudad de Breganze.

Fuentes conocedoras de la disputa hablan de supuestas reticencias de la empresa, en la que Sacyr tiene el rol de socio operador, para adoptar el sistema italiano Telepass, que se utiliza en la red de Aiscat, de la que Autostrade per l’Italia (Atlantia) es el principal actor. Este telepeaje gestiona alrededor del 65% de los pagos en los 6.000 kilómetros de carretera bajo el paraguas de la citada Aiscat.

La apertura al tráfico activará una cartera de 12.200 millones en ingresos y 2.700 millones en dividendo a 39 años vista

En medio de este desencuentro, Sacyr reconoce su intención de estrenar un primer tramo anticipándose a la puesta en marcha de la infraestructura en su totalidad, prevista para septiembre de 2020. Al respecto, un portavoz explica que se está esperando información de Aiscat en busca de hacer interoperable la Pedemontana-Veneta con la red de telepeaje italiana y europea.

Esta concesión estrella en la cesta de activos de Sacyr, estratégica para Italia y la región norteña del Veneto, fue la primera autopista adjudicada en el país bajo el modelo de pago por disponibilidad. La compañía española ganó el contrato en 2009 y, tras años de retraso en los permisos para el arranque de las obras, la financiación fue cerrada en noviembre de 2017 con una emisión de bonos por 1.571 millones. Estos fondos están siendo complementados por 915 millones en subvenciones públicas y 430 millones en fondos propios comprometidos por el consorcio adjudicatario.

Hasta el momento, los trabajos de construcción llevan algo más de un 50% de avance, con 1.200 millones ya invertidos, incluidos 230 millones en expropiaciones.

SACYR 2,21 -1,16%

Máquina de dividendos

Sacyr aspira a la apertura por fases, con el cuarto trimestre de 2020 como fecha objetivo para la finalización del proyecto de construcción de los 162 kilómetros. El hito de la entrada de tráfico en un primer segmento activará la maquinaria para exprimir una cartera de ingresos esperados de 12.200 millones en esta autopista, entre las áreas de influencia de Génova y Venecia. Las estimaciones iniciales de tráfico son de 27.000 vehículos diarios, que deben subir hasta los 60.000 clientes por jornada.

Sacyr tiene en sus presupuestos la recepción de 2.700 millones en dividendos de la Pedemontana-Veneta, en 39 años de operación (hasta el año 2059), con una media cercana a los 70 millones anuales.

La cartera aportada por esta autopista italiana, que comenzó a computarse en 2017 con la captación de la financiación, se integra en los más de 41.000 millones en ingresos a futuro que declara Sacyr, de los que 27.300 millones dependen del área de concesiones.

Tras alzarse con este activo, Sacyr se hizo en Italia con la autopista Roma-Latina, en julio de 2016. La cartera de ingresos de esta última también supera los 12.000 millones y se espera que su remodelación, para el paso de carretera gratuita a autopista de peaje, dé comienzo al completarse las obras de la Pedemontana-Veneta. Las actuaciones en la Roma-Latina están presupuestadas en 2.800 millones a cambio de 43 años de concesión.

Pese a que no cuenta con el control del capital en ninguno de los dos proyectos, Sacyr consolidará la totalidad de los ingresos, así como la deuda sin recurso, tras demostrar al auditor que lleva el peso tanto en la fase de construcción como de explotación. El beneficio obtenido de estas autopistas, por su parte, será equivalente al 49% de la participación de la empresa española.

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