Podría ser el momento para que Moncler cree su propio LVMH

Con un margen de ebitda del 35%, la marca italiana exhibe el segundo mejor de Europa

El CEO de Moncler, Remo Ruffini.
El CEO de Moncler, Remo Ruffini. REUTERS

Remo Ruffini podría ser la respuesta de Italia a Bernard Arnault este año. Desde que rescató a Moncler en 2003, el empresario ha rejuvenecido la marca hasta convertirla en un éxito. Queda un largo camino por recorrer antes de que pueda utilizar los 7.500 millones de euros de Moncler para crear algo como el LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy) de Arnault, de 130.000 millones de euros. Pero si le apetece construir el primer conglomerado de lujo italiano, ahora es un buen momento.

El lujo italiano está fragmentado y los valores son baratos: con un PER (beneficio por acción) estimado de 25 veces frente a las 28 veces de los últimos cinco años. Los compradores de EE UU y China lo han notado. Michael Kors pagó 2.100 millones de dólares por la compra de Versace en septiembre. Shandong Ruyi se apoderaró de la marca suiza Bally y el conglomerado Fosun de la casa de alta costura francesa Lanvin.

Sin embargo, que haya surgido un Gobierno euroescéptico en Italia que adopta políticas presupuestarias poco sólidas podría frenar el entusiasmo de los compradores mundiales. Eso le da a Ruffini la oportunidad de considerar ir más allá de Moncler.

Los inversores que compraron acciones de Moncler en 2013 han duplicado sus beneficios, superando a todos sus colegas que cotizan en Bolsa. Con un margen de ebitda del 35%, Moncler exhibe el segundo mejor de Europa, después del famoso fabricante francés de bolsos. Y Ruffini no es ajeno a las fusiones y adquisiciones: en octubre, Archive compró una el 49% de la pequeña marca italiana de moda Attico.

LVMH y sus homólogos Kering y Richemont se conforman porque su tamaño aporta economías de escala y beneficios de diversificación. Aunque las emblemáticas chaquetas de Moncler son tendencia, la adquisición de artículos de cuero o relojes podría servir de protección a los gustos poco constantes. Si Ruffini puede superar las rivalidades tradicionales del lujo italiano y poner en juego a la segunda generación de vendedores potenciales, el camino hacia el conglomerado de moda de Arnault podría estar cerca.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Belén Juárez, es responsabilidad de CincoDías

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