Anchorage: en Alaska el frío no es una excusa

Una metrópolis indígena y cosmopolita en medio de lo salvaje

Anchorage, Alaska
Vistas del 'skyline' de Anchorage.

En la ciudad más al norte de los Estados Unidos los rascacielos son iguales que en cualquier otra. Pero no los inviernos, ni tampoco su entorno. Al noreste de la península de Alaska, las tierras bajas que separan la ensenada de Cook de las Montañas Chugach fueron el tablero perfecto para situar en 1914 este enclave estratégico para los americanos en sus rutas polares: Anchorage.

Exploradores, constructores de ferrocarril, militares y compañías petroleras se encargarían de poner en el mapa a esta antigua aldea Athabasca que reserva sus tesoros más preciados para aquellos que no teman tomarle el pulso al invierno de Alaska. Aquí el frío no es una excusa.

Yanqui e indígena

Entre masas boscosas, fiordos y cumbres siempre nevadas, Anchorage (298.000 habitantes) se presenta al viajero como una metrópolis cosmopolita atrapada en un entorno salvaje y como centro de operaciones por excelencia del estado número 49. No es la capital (es Juneau), pero sí la ciudad más poblada de Alaska con un 40% de sus habitantes.

Los inviernos aquí son largos, sus días cortos (hoy, en torno a cinco horas de luz) y sus temperaturas bajas: entre -12 °C y -5 °C. Pero no nos asustemos: pocos saben sacarle tanto partido al invierno como lo hacen los anchoragites.

A qué sabe el invierno en la ciudad más al norte de EE UU

Como buena urbe americana, el downtown está dibujado con escuadra y cartabón, con amplias avenidas ordenadas numérica y alfabéticamente que se recorren en poco más de media hora. Si la ciudad es una oda a lo salvaje de puertas afuera, de puertas adentro lo es a lo multicultural.

Todo lo relacionado con la historia, la naturaleza, el arte y las culturas nativas de Alaska lo descubrirá en el Museo de Anchorage (13 €); para cualquier espectáculo de talla internacional acuda al Centro de Artes Escénicas de Alaska, y si quiere equiparse para su próxima expedición invernal, hágalo en la tienda Big Ray’s.

Seis cordilleras, glaciares, fiordos, ríos salmoneros y bosques de alces rodean la urbe

¿Un café en el Kaladi Brothers Coffee o un sándwich en el Fire Island Bakeshop? El mejor salmón alaskeño lo probará en el restaurante South y el mejor cóctel, en el Crow’s Nest.

Placeres ‘outdoor’

En invierno, en “la ciudad de las luces y las flores” lo encontrará todo blanco. Seis cordilleras circundantes, glaciares, fiordos, ríos salmoneros y 482 kilómetros de senderos por bosques de alces hacen de Anchorage un desafío para los amantes de las actividades outdoor.

Si en verano la bicicleta es el mejor medio para recorrer el sendero costero Tony Knowles, en invierno también, pero de llantas anchas (fat bike). Recorra esta ruta de 17 kilómetros bordeando el fiordo de Turnagain hasta el parque Kincaid para disfrutar de las mejores vistas del skyline de Anchorage. La empresa Downtown Bicycle Rental alquila bicis desde 22 euros al día.

Tienda de artesanía nativa.
Tienda de artesanía nativa.

El esquí nórdico también es una religión aquí. La Asociación de Esquí Nórdico de Anchorage prepara casi 160 kilómetros de pistas específicas para esquiadores de fondo, y todos están disponibles para el público de forma gratuita.

Los estanques y lagos congelados de la ciudad se llenan en esta época de patinadores, jugadores de hockey e incluso pescadores de salmones y truchas en el hielo a lo inuit. Los guías de Fishhound Expeditions o de Fishtale River Guides le enseñarán cómo hacerlo, aunque también puede alquilar todo el equipo en la tienda Alaska Outdoor Gear Rental.

Hidroavión en Talkeetna.rn
Hidroavión en Talkeetna.

Explore los bosques del Parque Estatal de Chugach en raquetas, motos de nieve o trineos tirados por perros en busca de auroras boreales. En la Alaska Mushing School ofertan salidas desde 150 euros donde aprenderá a liderar su propia patrulla canina.

Si todo esto le sabe a poco, aún le quedan el hidroavión o el helicóptero para sobrevolar los glaciares de la península de Kenai y los picos de la Cordillera de Alaska. Desde 150 euros. Saborear los placeres del asfalto y desafiar al reino de lo salvaje. En Anchorage, el frío es la excusa.

Guía de viaje

Anchorage: en Alaska el frío no es una excusa

Cultura nativa. En el Centro de Patrimonio Nativo de Alaska (26 €) descubrirá las tradiciones de las tribus (iñupiak, atabascanos, haida, tlingit...) de este territorio disfrutando de todo tipo de exhibiciones y eventos.

Alyeska Resort. Este complejo invernal de lujo (desde 135 €) a 65 kilómetros de Anchorage está ubicado en el corazón de las Montañas Chugach. Cuenta con más de 60 kilómetros esquiables y todo tipo de actividades en la nieve. Si busca auroras boreales, venga aquí.

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