Liberalizar el control aéreo para ganar en eficiencia

Las 12 torres que se han abierto a la competencia han elevado un 60% su eficacia

Liberalizar el control aéreo para ganar en eficiencia
PIXABAI

Se acerca la Navidad y, como es habitual, se espera una gran afluencia de pasajeros en los aeropuertos para celebrar estas fechas con sus familiares y amigos. Mi sincero deseo para todos ellos es que lleguen a su destino en hora para celebrar ‘puntualmente’ estas fiestas
Si se me pudiese conceder un deseo para esta Navidad pediría puntualidad y un plan de medidas que garantizasen más capacidad en nuestro espacio aéreo y más eficiencia en la gestión de los servicios de navegación aérea en Europa para que los vuelos que surquen los cielos, especialmente en estas fechas tan señaladas, lleguen a sus destinos en hora, principal objetivo para toda compañía aérea.

Porque uno de los retos con el que nos enfrentamos el sector aéreo es la congestión del espacio aéreo en Europa. Sí, en las autovías aéreas también se producen cuellos de botella que impiden circular con normalidad a nuestros aviones. Una de las principales causas que genera estos ‘atascos’ es la falta de capacidad de los servicios de navegación aérea para gestionar la demanda de aviones que quieren surcar los cielos europeos. Para evitar que los responsables de controlar ese tráfico aéreo se vean sobrepasados para absorber el volumen de aeronaves que quieren volar se establecen limitaciones a su circulación.

El resultado de estas restricciones en las autopistas del cielo son los temidos retrasos y cancelaciones, que provocan un gran perjuicio a los pasajeros, de lo que somos conscientes, pero créanme si les digo que también lo hace a las compañías aéreas, pues en la mayor parte de las ocasiones responden a causas que se escapan a nuestro control.

Vemos con preocupación que las demoras han aumentando este año 2018 en toda Europa de forma considerable respecto al ejercicio anterior. En lo que llevamos de año, incluido noviembre, ya se han duplicado los retrasos a causa de la gestión del tráfico aéreo, con un aumento de un 103% respecto a 2017, según datos de Eurocontrol.

España no es ajeno a esta realidad. También está registrando estas incidencias y las inclemencias meteorológicas están contribuyendo en gran medida a este aumento de demoras que se escapan al control de las compañías aéreas.

Debemos avanzar en la adopción de medidas que nos permitan ganar en eficiencia en la gestión del tráfico aéreo en todas sus etapas, desde la fase en la que el avión circula por la pista del aeropuerto, así como en su fase de despegue y aterrizaje, o cuando accede a la aerovía y se encuentra en fase de crucero.

Todos los agentes involucrados en el sector aéreo, tanto a nivel europeo, como nacional, deben explorar posibles soluciones para subsanar las ineficiencias que lastran nuestro espacio aéreo y promover aquellas iniciativas que permitan ganar en eficiencia al mismo y reducir estos retrasos.
En este sentido, acogemos favorablemente el proyecto BCN a punt que pretende reducir las demoras en el aeropuerto de El Prat mejorando su operativa pero, aunque es positivo, resulta insuficiente. Es necesario hacer más. La propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha realizado algunas recomendaciones al respecto. Apuntaba la conveniencia de avanzar en la liberalización de los servicios de control aéreo de los aviones que transitan por el aeródromo iniciada en 2010, y actualmente congelada, para continuar con los procesos de reducción de costes y mejora de la calidad. Algo que creemos el Ministerio de Fomento no debe pasar por alto.

Según recogía la CNMC en un estudio, los servicios de control aéreo en las 12 torres de control liberalizadas, del total de 36 existentes, han incrementado su eficiencia cerca de un 60% de media entre 2012 y 2017, mientras que en las no liberalizadas comparables con los primeros, la eficiencia ha crecido en un 20%.

Desde nuestra asociación, consideramos que, sólo por los resultados de eficiencia y porque estos servicios liberalizados cumplen sobradamente con los criterios de seguridad y calidad requeridos por las compañías aéreas, merece la pena que Fomento retome este proceso de liberalización.
Pero también somos partidarios de que se explore la apertura a la competencia de los servicios de control aéreo de aproximación, es decir, de los vuelos en fase de despegue o aterrizaje que prestan los Centros de Control Aéreo, que ya se ha hecho en Estados como Suecia, Alemania o Reino Unido. Si queremos sortear los cuellos de botella en el tráfico aéreo debemos apostar por políticas, medidas, y procedimientos de navegación aérea, tanto a nivel nacional como europeo, que permitan ganar en eficiencia en todas las fases del control aéreo. Todo esto está alineado con los objetivos de ese gran proyecto que no conseguimos sacar del todo adelante como es el Cielo Único Europeo.

El espacio aéreo es finito, y cada vez son más las necesidades de capacidad para atender a un mayor número de pasajeros. No debemos olvidar que se nos plantea un reto importante en los próximos 15 años, ya que se prevé que en este período se duplique el número de usuarios. Por ello, debemos ser valientes y apostar por aquellas iniciativas que doten de más eficiencia a un espacio aéreo limitado, posibilitando así dar respuesta a esa mayor demanda de pasajeros. Y creemos que avanzar en la liberalización de las torres de control sigue este camino y redundará en un mejor servicio.

Sin duda, si el Ministerio de Fomento anunciase que se aviene a retomar el proceso de liberalización de los servicios de control aéreo iniciado en 2010 sería un gran ‘presente’ para el sector aéreo. Les deseo unas muy felices fiestas.

Antonio Pimentel es Presidente de la Asociación de Compañías de Transporte Aéreo (ACETA)

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