Los congresistas de EE UU siguen perdidos con las tecnológicas

Las preguntas a Sundar Pichai, jefe de Google revelan que tienen poca idea sobre el sector

Sundar Pichai, antes de su comparecencia.
Sundar Pichai, antes de su comparecencia.

El intenso interrogatorio al jefe de Google, Sundar Pichai, reveló que el Congreso de EE UU todavía no sabe de donde le viene el viento. Los legisladores estadounidenses a los que se enfrentó el martes no lograron dar en la diana, y parecían estar mal informados sobre lo que realmente hace el motor de búsqueda propiedad del Alphabet. La brecha de conocimiento es un riesgo para las empresas de tecnología porque aumenta el peligro de que se promulgue una regulación que no de en el blanco.

Pichai es el último de un desfile de ejecutivos de tecnológicas que han pasado por el tratamiento de Washington durante el último año. Los legisladores están enfadados por el posible efecto de las redes sociales en las elecciones, las filtraciones de datos, la percepción de parcialidad partidista y otros temas.

Los abogados de Facebook, Twit­ter y Google testificaron ante el Congreso en octubre de 2017. Mark Zuckerberg les siguió en abril. A su adjunta Sheryl Sandberg y el consejero delegado de Twitter Jack Dorsey les tocó el turno en septiembre.

Después de todas estas reuniones, los políticos deberían estar al día. No lo están. Varios legisladores le hicieron preguntas a Pichai sobre el iPhone de Apple. El congresista Steve Cohen pidió a Pichai que creara una “escuela online de Google” y una línea telefónica de ayuda en la que los usuarios pudieran hablar con personas reales. Hubo preguntas punzantes, pero fueron pocas. El legislador Doug Collins repasó una lista de elementos, incluyendo el GPS y el wifi, para preguntarle a Pichai si Google recopila datos.

Es preocupante, porque el Congreso se enfrenta a la tarea de determinar cómo aumentar los estándares de privacidad y estimular la competencia. El congresista Steve King, que criticó a Google por su parcialidad en contra de los conservadores y republicanos, dijo que la compañía debería publicar los nombres de los más de 1.000 empleados de su equipo de búsqueda para que los legisladores puedan estudiar sus comentarios en las redes sociales y detectar su partidismo. Si se negaba, sugirió que Google publicara sus algoritmos de búsqueda.

No se espera que los legisladores sean expertos en tecnología: dependen de su equipo para informarse sobre los temas. Pero es su responsabilidad estar suficientemente informados para poder interrogar eficazmente a los ejecutivos y elaborar una legislación útil.

Además, los temas complejos no son nada nuevo. La mayoría de los miembros del Congreso no estaban familiarizados con los derivados over the counter hasta que elaboraron la legislación Dodd-Frank posterior a la crisis financiera en 2010. Su plan de exigir un mecanismo de compensación central para los swaps ha sido muy elogiado, incluso por el sector bancario. Para que la regulación tecnológica sea efectiva sin ser excesivamente onerosa –o enfocada en temas equivocados– los legisladores tendrán que repasar sus apuntes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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