El dividendo o el refugio estable de los inversores en tiempos convulsos

Siempre debe corroborarse que se invierte en empresas con un historial en el pago muy sostenido

Los dividendos abonados por las compañías cotizadas mejoran la rentabilidad obtenida por la revalorización de sus acciones o, en el peor de los casos, compensan la pérdida potencial de valor de los accionistas. Es la herramienta que las empresas utilizan para fidelizar a los socios que tienen en el capital, así como el estímulo que los inversores, especialmente los más conservadores y defensivos, buscan para estabilizar la rentabilidad de sus inversiones. Es, en definitiva, uno de los refugios más confortables de los accionistas en tiempos convulsos en los mercados financieros. Las empresas españolas cotizadas abonarán a lo largo de este año unos 29.400 millones de euros a sus socios, de los que 2.000 se harán efectivos este mes de diciembre. Es un 4% más que en 2017, y supone una rentabilidad sobre los precios actuales de las acciones del 4,4%, notablemente superior al 3,9% que pagan las empresas que cotizan en el Euro Stoxx o el 2,3% de las que componen el S&P 500.

Es una rentabilidad nada despreciable que prácticamente no puede sostener este año ninguno de los activos financieros, aunque incluso en el caso de las compañías cotizadas, el propio cupón no cubre la pérdida de valor registrado en los parqués, con descensos en toda Europa superiores al 10% en lo que va de año, y que se acerca al 12% en el caso del índice español. Todos los activos han perdido valor en sus cotizaciones, con la única excepción de la vivienda en el caso de España (sube un 7,2% en los últimos 12 meses), y en un entorno de tipos planos, solo la deuda de plazos largos y los dividendos de las compañías registran alzas reales positivas.

La sostenida subida de los tipos de interés en Estados Unidos ha llevado la remuneración de los bonos a niveles que pueden competir con los dividendos de las cotizadas, lo que obliga a las empresas a mejorar su remuneración regular para evitar un trasvase excesivo de dinero de la renta variable a la fija, con la consecuente caída de las acciones. En el caso norteamericano la repatriación de beneficios de las grandes multinacionales tras la reforma fiscal ha desatado pagos adicionales, o programas de recompra de acciones que mejoran también la rentabilidad de los inversores. En el caso de España, la mitad de las empresas del Ibex 35 han anunciado incrementos de sus abonos por dividendo en 2019, con la expectativa de mejorar los resultados de explotación de las empresas. Por tanto, teniendo en cuenta que ya ahora tienen una rentabilidad del 4,4%, los precios de entrada pueden considerarse atractivos, aunque siempre debe corroborarse que se invierte en empresas con un historial en el pago de dividendos muy sostenido.

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