El cannabis empieza a imitar los trucos de Silicon Valley

La decisión de Altria de pagar una prima del 41,5% por el canadiense Cronos puede ser una profecía autocumplida

Planta de marihuana.
Planta de marihuana.

Las startups de Silicon Valley a veces hablan del efecto SoftBank. Es lo que sucede cuando el grupo tecnológico japonés o su gigantesco fondo de capital riesgo se acercan a una compañía con la intención de invertir parte de los casi 100.000 millones de dólares (88.000 millones de euros) de sus arcones. Quienquiera que coja el dinero tiene los medios para convertir a sus rivales en polvo, pero con la presión que supone tener que justificar una valoración generosa. Lo mismo parece estar sucediendo en otra industria de rápido crecimiento: el cannabis.

El fabricante estadounidense de Marlboro a través de Philip Morris, Altria, dijo el viernes que invertirá 1.800 millones de dólares (1.600 millones de euros, una prima del 41,5%) en una participación del 45% en Cronos –a 16,25 dólares canadienses por acción–, un productor canadiense de marihuana. Además, podrá elevar su participación al 55% pagando 19 dólares canadienses por título.

El precio es alto a primera vista. Antes del acuerdo, Cronos valía unas 20 veces las ventas del próximo año, según las estimaciones I/B/E/S de Refinitiv. Pero esa no es la cuestión, en realidad. Altria tiene años de experiencia en la venta de productos de consumo que crean hábito en mercados fuertemente regulados, y sus abogados de cómo defenderla cuando surgen problemas legales, como sin duda ocurrirá en la industria del cannabis.

Es posible exagerar los beneficios de la sociedad. En este momento, Altria no cultiva hierba, y ni siquiera cultiva su propio tabaco. En Canadá, donde la marihuana es legal a nivel federal (de todo el país), la droga está regulada parcialmente como si fueran cigarrillos tradicionales, con estrictas limitaciones de comercialización.

Pero muchas empresas apuestan a que se consumirá más como el alcohol, en el que Altria no es experta. Y Cronos está corriendo riesgos al enfatizar las similitudes de la marihuana con los cigarrillos de tabaco, un producto que ha matado a millones de personas, y una industria que muchos inversores rechazan por completo.

Sin embargo, rechazar a Altria también habría sido arriesgado. El respaldo de un grupo de bienes de consumo de 100.000 millones de dólares aumenta las posibilidades de que Cronos pueda sobrevivir a una futura sacudida entre las decenas de empresas canadienses que cotizan en Bolsa.

La voluntad de Altria de pagar un alto precio podría llegar a ser una profecía autocumplida. Una lógica similar ha impulsado la valoración de 10.000 millones de dólares (8.800 millones de euros) de Canopy Growth, después de que la cervecera Modelo Constellation Brands acordara invertir 4.000 millones de dólares (3.500 millones de euros) en ella en agosto –con una prima del 37,9%–. Al igual que en Silicon Valley, el probable ganador al final del día es aquel que tenga el dinero en efectivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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