Carlos Solchaga: “Hay que subir el salario mínimo para restaurar el nivel de vida perdido en la crisis”

"Nunca una reforma cumpliría los deseos independentistas"

Carlos Solchaga en su despacho de Solchaga Recio & Asociados
Carlos Solchaga en su despacho de Solchaga Recio & Asociados

Carlos Solchaga (74 años) ha demostrado ser el corredor de fondo que Felipe González apodó cuando le nombró ministro de Industria y Energía en su primer Gobierno socialista (1982-85) y, después, en la cartera de Economía y Hacienda hasta 1993.

Economista brillante y de discurso claro, sigue en activo como presidente de Solchaga Recio & Asociados, empresa que presta servicios de consultoría económica.

¿Qué cambios ha experimentado España desde que se aprobó la Constitución?

De ser un país agrícola a que la aportación de este sector ahora sea del 3% del PIB, y un porcentaje igual de la población esté ocupada en el campo, en la pesca y en la silvicultura. Y se ha transformado en un país de servicios. La industria representa un porcentaje menor que el de 1978. Ahora, de los casi 20 millones de ocupados, el 75% está en servicios, cuando antes eran poco más del 55%. Eso indica la enorme transformación, la gente vive de otra manera y trabaja en sectores productivos completamente distintos. Con la consolidación de las instituciones democráticas España se homologó con los países más avanzados del mundo que estaban dentro de la UE. Al mismo tiempo, el nivel de conocimiento ha mejorado mucho.

¿Resaltaría algunos hitos del periodo?

El primero es la transformación del régimen político en democracia, con separación total de poderes y con libertad total de expresión y reunión. También, la entrada del partido socialista en el Gobierno. Por primera vez en la historia de España, aceptado por las urnas, el socialismo forma un Gobierno de éxito y estabilidad durante 14 años. El acceso a la UE. El crecimiento del papel de España dentro de los Estados miembros, la creación de la Unión Monetaria y la implantación del euro, que confío sea irreversible. Deshacer el euro tendría unos costes psicológicos, económicos mucho más grandes que seguir adelante en la integración.

Carlos Solchaga, exministro de Economía y Hacienda.
Carlos Solchaga, exministro de Economía y Hacienda.

¿Qué destacaría de su paso por Industria?

Me siento relativamente satisfecho de haber puesto en marcha una reconversión industrial en 1982, cuando las perspectivas eran muy negativas. Tuve ocasión de modernizar la energía. Los acuerdos que alcanzamos con las eléctricas desde el ministerio permitieron recortar el plan de inversiones en centrales nucleares. Consiguieron salvar de la quiebra a muchas de las empresas y creamos dos instituciones muy importantes: Redesa, para el control de la producción y transporte eléctrico, y Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos), para hacer frente a los residuos nucleares.

¿Y en el área de Economía y Hacienda?

Los grandes cambios que allí se produjeron fueron la creación del mercado de deuda pública; la transformación de la Bolsa, eliminando los antiguos agentes de cambio y Bolsa y creando la Comisión Nacional del Mercado de Valores; el nacimiento de los fondos y planes de pensiones; las reformas fiscales, que permitieron transformar el IRPF de un impuesto familiar con las rentas conjuntas de los dos cónyuges a un impuesto personal. E hicimos mucho por conseguir los Acuerdos de Maastricht, que debían conducir a la Unión Monetaria.

Carlos Solchaga, exministro de Economía y Hacienda.
Carlos Solchaga, exministro de Economía y Hacienda.

Algunos dicen que no hemos acabado de salir de la crisis cuando se avecina otra...

Es una visión muy pesimista. Europa está experimentando una desaceleración suave. En 2017 hemos recuperado la renta per cápita y el PIB, aunque las tasas de crecimiento no podrán ser del 3% y la reducción del de­sempleo será algo más lenta. Seguramente, a finales de 2020 estaremos por debajo del 12% de paro, una cifra muy elevada, pero menor que la media del desempleo en los últimos 40 años. Desde 1980 ha representado el 15,7% del total de la población activa.

¿La devaluación que se ha producido en los salarios no tiene vuelta atrás?

Está siendo difícil conseguir que los salarios vuelvan a subir. El salario medio no crece en casi ningún país, ni en EE UU ni en Reino Unido, con tasas de desempleo bajas. Esta es la razón por la que la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) propuesta, aunque es muy elevada, el 22%, me parece bien porque se dan las circunstancias menos dañinas. Está siendo muy difícil restaurar los niveles de vida perdidos por los asalariados durante la Gran Recesión.

¿Cree necesario reformar la Carta Magna?

Yo tengo algunas dudas. Nunca una reforma de la Constitución podría conducir a la satisfacción de los deseos de los independentistas. Aunque una del Título VIII [autonomías] podría ayudar a una mejor convivencia de las distintas regiones y nacionalidades. Otros la quieren para convertir el país en una república, aunque la mayor parte de los españoles optamos por la monarquía, por razones pragmáticas. Y la piden por razones de organización del Senado o del poder judicial. Una reforma solo tiene éxito si se hace con un consenso muy elevado. Y en muchos temas no existe nada que se aproxime de verdad a un consenso.

¿Y en la financiación autonómica?

No hay ningún sistema que satisfaga a todas. Las que tienen una gran densidad de población creen que los fondos por habitante son insuficientes y las de baja densidad dicen que tener buenos servicios públicos eleva el coste del transporte. Es verdad que deberían tener una mayor responsabilidad en la percepción de los ingresos. Quizá por una mayor participación en los impuestos estatales. Y las autonomías tendrían que hacer un esfuerzo de imaginación para desarrollar impuestos propios.

¿Qué opina del creciente populismo?

El populismo de derecha o de izquierda siempre ha tenido efectos negativos sobre el funcionamiento de una democracia liberal. Debe inquietarnos. Las experiencias históricas que conocemos han conducido a situaciones mucho peores.

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