Globalvía defenderá su entrada en el consejo de Itínere tras el veto en la junta de accionistas

La operadora que preside Juan Béjar, con el 40,1% del capital, ve denegado el acceso por ser competidora directa

La compañía se siente agraviada respecto a Sacyr, con dos puestos pese a tener intereses en el sector concesional

Juan Béjar, presidente de Globalvía.
Juan Béjar, presidente de Globalvía.

La batalla en el capital de la gestora de autopistas Itínere crece en intensidad. El accionista entrante, Globalvía, se encontró el viernes con la puerta cerrada en su intento de acceder al consejo de administración, tras lo que asegura que "defenderá su derecho a contar con consejeros dominicales".

Itínere reunió el viernes a su junta, con carácter extraordinario, para reemplazar a los representantes salientes de Abanca y fijar el número de consejeros. En esa cita fue rechazada la petición de tres dominicales de Globalvía, titular del 40,1% del capital desde el 17 de octubre (con la compra de las participaciones de Kutxabank y Abanca), con el argumento de se trata de una competidora directa. Pero en la concesionaria que preside Juan Béjar creen que el argumento carece de validez por cuanto otra operadora de autopistas, como es Sacyr Concesiones, cuenta con dos posiciones en el órgano de administración de Itínere.

Globalvía ya tuvo que pedir cautelares en un juzgado para ser inscrita como accionista en la junta. Ahora su equipo jurídico y asesores estudian la estrategia de defensa, pero todo parece indicar que se abrirá un nuevo frente judicial. De hecho, la empresa culpa del bloqueo al fondo Corsair y a Liberbank y habla ya de la vulneración de su derecho a entrar en el consejo con una representación proporcional a su peso en el capital. En la junta fue aprobada una reducción de 15 a 12 consejeros.

Pactos y derechos de adquisición

Otro argumento esgrimido esta mañana por Globalvía (GVI)  para exigir su ingreso en el consejo de Itínere es que no se ha producido competencia entre ambas en ningún mercado en los años de vida de ambas operadoras de infraestructuras. "Globalvía se reserva todas las acciones legales para el restablecimiento de sus derechos", apunta la empresa a través de un comunicado.

Este choque entre los socios en el capital de Itínere viene de atrás.GVI alcanzó el pasado mes de julio un acuerdo de adquisición de los paquetes de Abanca (23,8% del capital), Kutxa (16,3%) y Sacyr (15,5%), valorando el 100% de Itínere en 1.300 millones de euros. Los tres accionistas iban a salir de forma concertada, con el 55,6% del capital, hasta que el fondo estadounidense Corsair (37,9% del capital de Itínere) dio el paso de ejercer su derecho de primera oferta, el 11 de septiembre, en alianza con el fondo holandés APG. Una ofensiva por parte de Corsair que fue paralizada por Globalvía, al obtener cautelares el 19 de septiembre en el juzgado de primera instancia número 82 de Madrid, con el argumento de que no podía realizar una oferta por separado a alguno de los tres accionistas. Corsair pretendía escalar hasta el 59% de Itínere adquiriendo las acciones de Sacyr y Liberbank.

Abanca y Kutxabank cumplieron el trato, sobre el que pesa una penalización de 100 millones por incumplimiento o ruptura de la sindicación en la operación de venta, cediendo a Globalvía un 40,1% por 521 millones de euros. Sacyr, por su parte, dice tener bloqueado su paquete, valorado en 201 millones, por medidas cautelares impuestas por una corte arbitral.

Se debe dirimir ahora si pesa más el pacto entre Sacyr, Kutxa y Abanca para desinvertir juntas y su acuerdo con Globalvía o el derecho de primera oferta de Corsair, presente previamente en el capital de Itínere. Lo que viene sosteniendo Sacyr es que no debe afrontar indemnización alguna  por un supuesto incumplimiento de contrato con el accionista entrante.

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