Cuatro de cada diez brókeres sufre pérdidas por la nueva regulación

La CNMV invita a realizar cambios en su modelo de negocio tras disparse un 70% el número de firmas en números rojos

El sector espera cierres y fusiones en los próximos meses

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Aunque el Ministerio de Economía traspuso la directiva Mifid 2 al mercado español a finales de septiembre, lo cierto es que la nueva normativa para el mejor funcionamiento de los mercados ha provocado ya un terremoto, desde que el 1 de enero la CNMV exigió su plena aplicación. Ha supuesto que bancos, gestoras de fondos e intermediarios adapten sus modelos de negocios.

Según las últimas estadísticas de la CNMV sobre las empresas de servicios de inversión (sociedades y agencias de valores), a 30 de junio –las últimas estadísticas con datos individuales de cada firma– eran 34 las entidades que estaban en pérdidas. Es decir, un 37% de las 92 registradas en total en la CNMV. A finales de 2017 la cifra de brókeres que habían obtenido un resultado negativo era de 20, lo que supone un incremento del 70% en apenas seis meses.

El último boletín trimestral de la CNMV aborda este problema. El resultado neto agregado de las empresas que prestan servicios de inversión cayó entre enero y agosto un 37,2%, hasta los 74 millones de euros respecto a los 117,8 millones de los mismos meses de 2017.

Los intermediarios financieros recortaron sus beneficios un 38,5%, a 74 millones, entre enero y agosto

El beneficio total de las sociedades de valores se redujo un 38,5%, hasta los 68,3 millones. El organismo que preside Sebastián Albella explica que son claves la disminución de los ingresos procedentes de las inversiones financieras, así como de la caída en las comisiones percibidas. En concreto, pone el acento en el recorte de las tasas por la tramitación y ejecución de órdenes, así como las obtenidas por la comercialización de fondos. Ambos tipos de firmas redujeron sus ingresos en estos apartados un 23,7% y un 11,8%.

La CNMV incentiva en su informe a que estas entidades acometan cambios en su modelo de negocio para modificar sus ingresos por comisiones y disminuyan los gastos de explotación. Todo ello, ante el reto de la caída de la negociación, el aumento de las emisiones de deuda en el extranjero y la necesidad de que se pongan medias para que cada operación de compraventa ejecutada se realice en la plataforma bursátil más conveniente.

A todos estos factores se sumará la tasa sobre transacciones financieras (tasa Tobin, conocida coloquialmente), que reducirá el volumen si se llega a implantar. El Gobierno quiere recaudar el 0,2% sobre el importe de cada operación sobre las empresas que valen más de 1.000 millones de euros.

Fuentes financieras indican que este proceso abocará a una intensa ronda de fusiones entre los brókeres para que se salven de la quiebra. Varios han tomado medidas, como CM Capital Markets, que comunicó a BME el 26 de septiembre su baja como miembro de la Bolsa, pese a haber aminorado sus números rojos desde los 904.000 euros que registró en 2017 a los 11.000 obtenidos en los seis primeros meses de este año. Unicaja comunicó a la CNMV la fusión de su bróker con el de EspañaDuero, Finanduero, que pasó de ganar el año pasado 308.000 euros a perder entre enero y junio 39.000. Ahorro Corporación perdió en 2017 casi 10 millones, en el año en que los fondos StormHarbour y Atitlán se hicieron con su control. Hasta junio los números rojos se quedaron en 4,5 millones.

Las pérdidas más abultadas las soportan los intermediarios de grandes grupos financieros. El bróker de UBS en España ha pasado de obtener un beneficio de 2,25 millones a unas pérdidas de 7,66 millones. La agencia de valores de otro gran banco de inversión de origen suizo, Julius Baer, mantiene en 2018 sus pérdidas en torno a dos millones. Su alta diversificación y presencia en el extranjero les permite compensar en otras áreas de negocio sus problemas con el brokeraje en España.

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