No, la fiebre del paladio no es como la del oro

El precio de este metal caerá en la próxima década como ya ocurrió en 2001 y su sustituto será el platino

Un operario revisa los automóviles en una fábrica de Minsk, Bielorrusia.
Un operario revisa los automóviles en una fábrica de Minsk, Bielorrusia. GETTY IMAGES

Los yacimientos de Paladio se localizan en Sudáfrica, Norteamérica y especialmente en Rusia, país que alcanza alrededor de dos tercios de la producción mundial. En el caso del platino tres cuartas partes del mineral proceden de minas sudafricanas. Ambos metales están sujetos a tensiones geopolíticas que pueden hacer aumentar su precio de forma coyuntural, pero no de manera permanente. Así sucedió con el paladio en enero de 2001, cuando alcanzó los 1100 dólares por onza tras una decisión política que prohibió las exportaciones del material.

Desde entonces el precio se redujo más de un 80%, solo para recuperar la mitad de lo perdido en la primera parte de 2008. La crisis financiera que anticipaba una fuerte recesión en las economías desarrolladas, y por tanto un parón en la venta de automóviles, hizo reducir su precio en pocas semanas desde casi 500 dólares a menos de 200 dólares por onza. Desde entonces, la recuperación de la economía estadounidense y el auge de la industria automovilística en los países en vías de desarrollo han hecho que el precio del paladio ascienda en la última década hasta volver a máximos históricos.

La subida del precio del paladio, que se utiliza principalmente para catalizadores de vehículos de gasolina, ha sido paralela a la reducción del precio del platino, más usado en los catalizadores de vehículos diésel. Así, mientras el platino multiplicó su precio casi por seis en la última década, el platino redujo su precio a la mitad hasta el entorno de 800 dólares por onza. Hoy el paladio es más caro, pero no hay olvidar que ambos metales son similares y si uno de ellos aumenta de precio solo es cuestión de tiempo que se produzcan innovaciones que permitan utilizar el otro material para llevar a cabo la misma función.

En la actualidad se han unido dos condicionantes que impulsan al alza el precio del paladio. Por un lado, el control casi monopolístico de la oferta por parte de Rusia ha dado sus frutos en los últimos años. Además, recientemente el aumento de la demanda de vehículos de gasolina debido a las restricciones de los motores diésel ha hecho aumentar la demanda de paladio al tiempo que descendía la demanda de platino para usos industriales.

Tal como sucedió hace diecisiete años, la subida de precios del paladio dará lugar a una sustitución parcial por el platino, al igual que un platino más caro conlleva un aumento de la demanda de paladio. También hay que tener en cuenta que la industria automovilística es uno de los sectores más castigado en Bolsa en los últimos años debido a las bajas adquisiciones de coches entre la población joven de los países desarrollados gracias a las crecientes alternativas para compartir vehículos y la previsible transición a vehículos eléctricos que no necesitarán catalizadores. Por todo ello, aunque no es descartable que el paladio alcance nuevos máximos en las próximas semanas o meses, tal como anticipan algunos bancos de inversión, sin duda la demanda caerá y la oferta será estable o creciente.

Puede que veamos la onza de paladio más cara que la onza de oro en 2019 e incluso esta situación podría darse en 2020, pero esta anomalía no se mantendrá y el precio del paladio caerá de forma acusada durante la próxima década, como ya lo hizo tras los anteriores máximos históricos en 2001.

Juan Luis Santos es Profesor en la Universidad CEU San Pablo e investigador asociado en el IAES y en el Grupo Sistemas de la Universidad de Alcalá

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