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Mitsubishi Outlander PHEV: el híbrido enchufable como solución definitiva

La tecnología de la nueva versión del SUV japonés se revela como la más eficiente y eficaz ante los retos de la nueva movilidad.

El cerco al automóvil en las grandes ciudades es cada día más estrecho. Atajar el problema de la contaminación no admite más demoras y las recientes medidas impulsada por el Ayuntamiento de Madrid son un fiel ejemplo de la cambiante tendencia en movilidad a la que se enfrentan todos los automovilistas. Acceder a los centros urbanos será cada día más complejo y costoso para los coches, así que los usuarios deben replantarse la forma en la que se desplazan, lo que genera no pocas dudas al respecto.

Con el diésel en una crisis que se antoja irreversible (sólo hay que fijarse en las estadísticas que señalan la caída mantenida de sus ventas), los compradores de automóviles empiezan a pensar en otras alternativas más eficientes y eficaces. La electrificación es el camino elegido por muchos, aunque la diversidad de propuestas incrementa la incertidumbre al respecto, por lo que conviene tener muy en cuenta las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas.

Híbridos

La más extendida en estos momentos es la de los híbridos convencionales, motores de combustión complementados con otro eléctrico que se alimenta de baterías recargables por la propia energía cinética del vehículo. La oferta de modelos con esta solución es amplísima y sus precios no difieren demasiado de otro de similares características de gasolina o gasóleo. Ofrecen unos consumos más bajos en la ciudad pero no así en carretera, puesto que la capacidad de sus baterías es realmente mínima y precisa, además, de frenadas y deceleraciones constantes para recargase.

Con todo ello, la Dirección General de Tráfico cataloga a los híbridos con la etiqueta ECO, que disfruta de algunas ventajas parciales en episodios de alta contaminación y en el acceso a las ciudades, pero incomparables con las totales de los vehículos con etiqueta 0 Emisiones. Es decir, se trata de una solución de compromiso pero que no satisface todas las necesidades del usuario y que, por si fuera poco, deja de ser tan ecológica como se podría pensar fuera de los entornos urbanos.

Eléctrico

Mitsubishi Outlander PHEV: el híbrido enchufable como solución definitiva

Indudablemente, la panacea de la eficiencia la representan los coches 100% eléctricos. No contaminan en ningún momento de su utilización y la industria del automóvil apuesta por su implantación a medio plazo como la vía más efectiva para combatir los retos medioambientales. Un único propulsor eléctrico se encarga de mover el vehículo, alimentado exclusivamente por unas baterías que han de recargarse en la red doméstica o, preferiblemente, en puntos de recarga rápida que no prolonguen en exceso el proceso.

Precisamente en la capacidad de las baterías y la consiguiente autonomía real es uno de los principales inconvenientes a día de hoy de los eléctricos puros, así como la dificultad de recarga en cualquier momento y en cualquier lugar. Una circunstancia que puede llegar a generar cierta inquietud entre sus conductores, que deben permanecer siempre muy atentos al alcance del vehículo y planificar las recargas en base a sus necesidades particulares.

Por supuesto que disfrutan de todas las ventajas de la etiqueta Cero Emisiones de la DGT, aunque en contrapartida el precio de adquisición es todavía demasiado elevado en relación a otros vehículos de características similares con motor de combustión, lo que sin duda supone un serio inconveniente para muchos potenciales compradores, interesados en sus ventajas pero reacios ante los condicionantes de autonomía y coste.

Lo mejor de los dos mundos

Mitsubishi Outlander PHEV: el híbrido enchufable como solución definitiva

Los híbridos enchufables, como el nuevo Mitsubishi Outlander PHEV, combinan lo mejor de dos mundos, son la solución definitiva para la mayoría. Al igual que los híbridos convencionales, su funcionamiento se basa en la suma de potencia de motores de combustión (principalmente de gasolina) con otros eléctricos, pero la gran diferencia reside en que sus baterías, además de recargarse en marcha, recuperan su capacidad conectándolas a la red eléctrica doméstica. Con ello su autonomía sin emisiones es muy superior, 54 kilómetros en el caso del SUV de la marca japonesa, lo que permite olvidarse del combustible en los desplazamientos cotidianos pero sin renunciar a todas las posibilidades en rutas más ambiciosas de una poderosa motorización de 230 CV.

Sin duda, una interesante alternativa para todos aquéllos que busquen un vehículo polivalente, con las mismas posibilidades de cualquier SUV de su segmento, la eficiencia que sólo puede ofrecer un híbrido enchufable y las ventajas prácticas, económicas y fiscales de esta tipología con el etiquetado de 0 Emisiones de la DGT, idénticas a las de los eléctricos puros pero con las que no cuentan los híbridos convencionales.

De este modo, según el lugar de residencia, el Outlander PHEV puede circular en todo momento por los carriles de alta ocupación de acceso o salida de las ciudades, disfrutar de descuentos en algunos peajes, aparcar sin limitaciones y de forma gratuita en las zonas controladas y no verse afectado por las limitaciones que se impongan en los episodios de alta contaminación urbana. Idénticamente a lo hace un modelo eléctrico pero sin las limitaciones que estos soportan, al menos de momento.

Además, coincidiendo con el lanzamiento del nuevo Outlander PHEV, Mitsubishi España ha alcanzado un acuerdo de colaboración con Endesa que permitirá a los compradores de su SUV híbrido enchufable realizar todo el proceso de instalación de una toma de recarga de un modo rápido, sencillo y económico. La compañía eléctrica se encarga de todos los trámites burocráticos y del montaje del punto doméstico, con un precio que oscila entre los 900 y 1.500 euros dependiendo de la complejidad de la instalación. Además, Endesa no facturará a los clientes los primeros 100 kWh de carga de cada mes (cuando se recarguen en tarifa nocturna), que se traducen en una autonomía de unos 540 kilómetros.

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