El rentable negocio de una hectárea en Champaña

Los 10.000 metros cuadrados cuestan en esta región más de un millón de euros

La uva se paga a seis euros el kilo y de cada parcela de este tamaño salen 10.500 kilos

Champán
Viñedo de la Champaña.

Es una de las regiones donde el valor de la tierra es más alto. Una hectárea en la región de la Champaña cuesta como mínimo un millón de euros, llegando a alcanzar los dos millones de euros en dos de las cuatro zonas más cotizadas, como son Côte des Blancs (al sur de Epernay) y las Montañas de Reims (entre las dos principales ciudades de la región, Reims y Epernay). Estas dos áreas encierran bajo su suelo un gran tesoro, señala uno de los mayores expertos en champán de España Jordi Melendo, autor de la Guía Melendo de Champagne 2018-2019. “El secreto está en la composición del suelo, en el que predomina la craie (tiza). Hace 50 millones de años esta zona era una bahía, por lo que contiene depósitos marinos y son zonas muy valiosas”, explica.

Las otras dos superficies son Valle del Marne (desde Epernay a Château-Thierry) y Côte des Bars (la región más al sur y próxima a Borgoña). “Cada una tiene un terruño especial, que hace que cada producción sea diferente. Así, por ejemplo, un champán de Côte des Blancs tiene una gran mineralidad, un carácter salino, que hace que dentro de 15 años ese vino siga estando vivo y adquiera una gran complejidad”, señala Melendo. Sumando las cuatro extensiones, la región cuenta con unas 33.000 hectáreas, de las cuales el 80% se destina a la producción de uva chardonnay, pinot noir y pinot meunier para vinos de las grandes maisons francesas, entre las que se encuentran Dom Pérignon, Mum, Ruinart, Louis Roederer, Moët & Chandon, Veuve Clicquot, Bollinger, Billecart-Salmon o Krug, entre otras. Además de la tierra, esta denominación de origen se caracteriza por tener dos copresidentes, hecho que dota de gran importancia el trabajo que allí se realiza, como es un representante del viticultor (hay unos 15.000 agricultores que venden a las grandes casas) y otro por parte de los compradores de uva.

Y es precisamente en la uva, afirma Melendo, donde se encuentra la rentabilidad del negocio: en la Champaña se paga como mínimo el kilo a seis euros. De cada hectárea salen de media 10.500 kilos en cada vendimia, aunque la añada de 2018, que los expertos ya califican como la mejor del siglo por las favorables condiciones climatológicas, con frío, lluvia y un verano cálido, que se han dado, se producirán 10.800 kilos. Si se hacen las cuentas, por cada hectárea el viticultor ingresa unos 63.000 euros. “Esto no ocurre en países como Italia o España, donde el precio de la uva en la región del cava se paga a 30 o 40 céntimos. En Champaña el viticultor es un señor, y las grandes casas saben que la riqueza y el potencial se encuentran en la tierra, en el terruño, en el viñedo”, explica Melendo. Este respeto al viticultor en esta denominación de origen data de 1911, año en el que se produjo la révolte des vignerons, al rebelarse los agricultores ante la decisión de las grandes casas de comprar uva para elaborar el vino base en Argelia y en Marruecos. Intervino hasta el ejército, y los grandes productores y los agricultores se sentaron a negociar.

Todos entendieron, sobre todo los primeros, que la uva de casa era el gran valor de este vino, el más universal de todos los vinos, el más bebido y el único dotado de un glamur único, el que le dio Marilyn Monroe o James Bond.

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