Ana Gil (M&G): “El riesgo es que Europa no consiga normalizar los tipos antes de otra recesión"

Ha comenzado a tomar pequeñas posiciones en deuda italiana

Cree que el ciclo económico todavía no está acabado y hay opciones en la renta fija

Ana Gil, directora de inversiones del área de renta fija de M&G
Ana Gil, directora de inversiones del área de renta fija de M&G

Llegó a M&G en 2012 tras haber trabajado en el equipo de ventas institucionales de HSBC Global AM. Desde su puesto hoy de directora de inversiones y responsable del equipo de especialistas de fondos de renta fija de M&G, está positiva sobre el crecimiento global, a pesar de la creciente inquietud en el mercado. Cree que “es sólido y fuerte”, y, en emergentes, confía en países pequeños fuera del radar.

La presión del mercado sobre la deuda italiana es creciente, ¿les preocupa?

El panorama político en Italia sigue siendo muy incierto. Solamente Grecia, dentro de Europa, tiene una rentabilidad de su deuda superior a la de Italia. Por lo tanto, si alguna de las agencias decidiera rebajarle el rating, tampoco cogería al mercado por sorpresa.

¿Qué exposición tienen a Italia?

Teníamos posiciones y las vendimos a principios de 2018, aunque ahora hemos iniciado una pequeña posición en el bono italiano a 10 años. En la Europa periférica nos parece mucho más interesante España. Las valoraciones del bono español apenas se han inmutado con las noticias de Italia, pese a que históricamente siempre ha habido una correlación bastante fuerte. Esto demuestra una mayor confianza del mercado hacia el país y las reformas que se han estado implementando.

"Nos parece mucho más interesante España que Italia. El bono español apenas se ha inmutado con las noticias de Roma”

¿No ha afectado el cambio de Gobierno o Cataluña en la deuda española?

No hemos visto que haya afectado a la valoración. De hecho, tenemos una visión bastante constructiva. Una década después de la crisis, la economía española no solo está creciendo por encima de la media europea, sino que también está diversificando sus fuentes de crecimiento, con mayor importancia del sector consumo y servicios, frente a la construcción. También la reestructuración del sector bancario es ya algo más que evidente. Desde luego, hay cosas que mejorar, pero en general estamos constructivos en España y confiamos en empresas del sector financiero, servicios y telecomunicaciones. ¿Cataluña? El riesgo político sigue siendo a considerar por parte de los inversores, pero nosotros sobre todo nos dejamos llevar por los fundamentales económicos y vemos que ahora mismo estos son fuertes y robustos.

¿Confían en los emergentes? ¿Dónde están las oportunidades?

Tenemos la sensación de que ha ­habido una debacle porque cuatro o cinco economías, Turquía, Argentina, Brasil o Sudáfrica, han tenido problemas, pero lo cierto es que son muy aislados. Estas economías tienen un peso muy grande en el índice de emergentes y por eso han movido tanto el mercado; aunque si nos fijamos en el resto de países emergentes, han aguantado relativamente bien. ¿Dónde vemos las oportunidades? Nos gustan países fuera del radar, países africanos que han sufrido mucho con la crisis del petróleo pero que hoy son economías que se están recuperando. Nigeria, Senegal y Angola nos gustan, o Ruanda, que no está ni en emergentes pero que tiene buenos fundamentales económicos y nos está pagando rentabilidades del 5% y el 6%.

¿Y en los países desarrollados?

A medida que nos acercamos al final del ciclo hay que ser más cautelosos con dónde ponemos el riesgo de crédito, pero sí hay oportunidades. Hemos visto una corrección en deuda corporativa estadounidense, pero no tiene nada que ver con sus fundamentales, que son muy sólidos. También vemos oportunidades en crédito europeo, sobre todo si profundizamos en la estructura de capital de los emisores financieros.

¿Qué repercusiones prevén con el fin del programa de compras del BCE?

Draghi ha dicho que no se van a tocar los tipos hasta pasado el verano de 2019, así que lo que hay que monitorizar es la inflación, que está al alza. Esto puede ser un riesgo ya que puede dejar al BCE detrás de la curva en el ciclo de normalización de política monetaria. La inflación en Alemana está subiendo, los salarios crecen... Entonces el riesgo que vemos para Europa es que no se consigan normalizar los tipos a tiempo antes de que llegue la temida recesión.

¿Y cómo se presenta el próximo año?

Actualmente el mercado está atrapado en un cruce de vientos de distinto signo: por un lado, buen crecimiento global y fundamentales económicos, y EE.UU creciendo a un ritmo del 4%. Y por el otro, tenemos los riesgos políticos surgidos de los emergentes, así como la amenaza de final de ciclo que tiene asustados a muchos inversores. La confluencia de estos dos tipos de vientos es lo que está generando volatilidad, pero si mantenemos el foco en los fundamentales económicos y en el punto de valoración, es posible seguir generando buenos resultados en renta fija.

¿Qué otros riesgos ven de cara a 2019?

El primero, ese repunte de la inflación, y luego, una posible crisis en emergentes que se extienda más allá de las cuatro economías mencionadas, y, en tercer lugar, el final de ciclo. Creemos que aún no está acabado, le queda recorrido, pero en el caso de que la curva americana se invirtiese, siempre han pasado como mínimo 18 meses entre que eso ocurre y la recesión, es decir, no llegaría hasta mediados de 2010. Aún hay tiempo para generar valor en renta fija.

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