Cepsa venderá el gasoducto de Medgaz a Abu Dabi pese al fracaso de la OPV

La compañía se reúne con responsables del Ministerio de Transición Ecológica y la CNMV

Se producirá el relevo en la presidencia de la petrolera, tal como figuraba en el folleto

Musabbeh Al Kaabi, actual consejero delegado de la plataforma de Energía de Mubadala y futuro presidente de Cepsa.
Musabbeh Al Kaabi, actual consejero delegado de la plataforma de Energía de Mubadala y futuro presidente de Cepsa.

El aplazamiento sine die de la colocación en Bolsa de un 25% del capital de Cepsa por parte de su accionista único, el fondo soberano de Abu Dabi, Mubadala, ha dejado en suspenso los compromisos que este había plasmado en el folleto de la oferta pública de venta de acciones (OPV), que le habría llevado a debutar hoy en la Bolsa después de siete años. Entre dichos compromisos figuraba la renovación del consejo de administración de la filial española o la venta de la participación del 42% que esta tiene en el gasoducto de Medgaz a su propietario árabe por 500 millones de euros.

 Fuentes oficiales de la compañía aseguran que se ha vuelto al punto de partida previo al inicio del proceso de colocación y que aún no se ha tomado ninguna decisión nueva. Cualquier cambio se producirá en el consejo de administración previsto para dentro de un mes.

Por el momento, otras fuentes cercanas a Cepsa, afirman que lo que sí se producirá es el relevo anunciado en la presidencia. de esta manera, Musabbeh Al Kaabi, consejero delegado de la plataforma de Petróleo y Petroquímica y miembro del Comité de Inversiones de Mubadala, sustituirá a Suhail Mohamed Faraj Al Mazrouei, actual ministro de Energía de Emiratos Árabes Unidos, quien liderará a partir de enero el cartel de la OPEP. Respecto a la ampliación del consejo de siete a diez y a la incorporción de cuatro independientes (Mubadala mantendría sus seis dominicales) es del todo probable que todo siga igual, pues estos iban a representar a los accionistas minoritarios que hubiesen aceptado la oferta.

Las mismas fuentes aseguran, asimismo, que Mubadala mantiene su intención de comprar la participación en el gasoducto areglino que transcurre por España, que pasará a su plataforma de logística. El objetivo de esta transacción, según figuraba en el folleto, era reducir la deuda de Cepsa y su apalancamiento.

La operación deberá ser comunicada a la CNMC, que la analizará atendiendo a la disposición adicional novena (apartado 7) de la ley que regula sus funciones, que impone dicha obligación a los inversores extracomunitarios que, entre otros, tomen una participación relevante en ifraestructuras estratégicas, como es el caso de los gasoductos internacionales Y, aunque no tiene potestad para desautorizar la operación, podría imponer condiciones al fondo emiratí.

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Precisamente ayer el consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró, mantuvo sendas reuniones con los responsables del Ministerio de Transición Ecológica y de la CNMV, para explicarles personalmente, “por deferencia”, la decisión de Mubadala de desistir de la OPV, la cual, también comunicaron en su día a estas instituciones. En el caso del ministerio, Miró se reunió con el secretario de Estado de Energía, José Domínguez.

Los directivos de Cepsa recibieron la noticia del aplazamiento de la OPV el domingo por la tarde y mismo el lunes le fue comunicado al mercado a través de un hecho relevante a la CNMV.

En él, la compañía señalaba que “los acontecimientos económicos internacionales más recientes han sembrado una gran incertidumbre en los mercados internacionales de capitales. En este escenario, el apetito de los inversores internacionales se ha retraído de manera significativa y, por ende, su predisposición a participar en procesos de salida a Bolsa como el que estaba llevando a cabo Cepsa”.

No regalar la empresa

Valorada en el folleto en un máximo de 8.080 millones de euros (sin contar la deuda), la demanda real que había alcanzado la semana pasada situaban dicho valor en unos 5.000 millones, según fuentes financieras. Un valor que suponía para Mubadala “regalar la empresa” y arriesgarse, además, “a un derrumbe posterior de la cotización”.

Los altos precios del crudo no han compensado las incertidumbres a las que aludía la compañía que, no obstante, tiene limitada su actividad de exploración y producción al desarrollo de campos en Argelia.

 

Buena aceptación entre los empleados

La plantilla de Cepsa recibió como un jarro de agua fría la noticia del aplazamiento de la salida a Bolsa de la petrolera. Fuentes de la compañía aseguran que la aceptación de la OPV por parte de los empleados (a los que se reservaba untramo) estos había sido muy elevado, aunque no ofrecen datos.

Los que tampoco están muy felices son los bancos colocadores, que no cobrarán, pues su remuneración “depende del éxito de la operación”.

Según fuentes del sector, Mubadala, que se ha movido en el rango bajo de valoración, pues “prefería ser conservador, colocar ocn seguridad y dar un impulso a la acción”, ha optado por retrasar la OPV, “a la vista de lo alterados que están los mercados”. No solo los internacionales, sino el español, que vive su particular incertidumbre política y presupuestaria.

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