Cómo invertir creando impacto positivo

El 'impact investing' es una nueva estrategia en la selección de activos

En septiembre he hecho 30 años en el mundo de la gestión de fondos. Toda la experiencia acumulada durante tres décadas puede dar lugar a una visión muy escéptica, pero a veces esta capa protectora queda a un lado por la aparición de una nueva dinámica o un tema que puede entusiasmar e inspirar. Es el caso del impact investing, una nueva estrategia en la selección de activos. Realizar las inversiones con la intención de generar un impacto positivo a nivel social y medioambiental, además de una rentabilidad interesante, es sin duda un gran acontecimiento y en el sector financiero estamos listos para reconocer esa magnitud. El impact investing va más allá de la aplicación de los criterios ESG. Si bien estos son importantes, en el impact investing no es el perfil ESG el que impulsa las decisiones de inversión. ESG generalmente se ocupa de las operaciones de una empresa, como el bienestar de los empleados, la transparencia de la cadena de suministro o la estructura de la junta; mientras que el impact investing se refiere a la producción de una empresa que es capaz de generar ingresos de productos o servicios que ayudan a abordar los desafíos ambientales y sociales del mundo.

Una alta puntuación ESG puede existir en muchos sectores. Una compañía de prospección petrolífera con mecanismos de seguridad rigurosos, una sólida inversión en mantenimiento y un alto bienestar de los empleados es menos probable que experimente derrames de petróleo, accidentes y las consiguientes multas y reparaciones, además de un menor daño ambiental. Sería justificable clasificarlo como “el mejor en su clase” desde una perspectiva de ESG. Sin embargo, sería muy difícil definir este negocio como una empresa de “impacto positivo” ya que sus ingresos se derivan de la extracción de combustibles fósiles. Sin duda la aplicación del impact investing irá más allá de una simple temática y se convertirá en una herramienta esencial para comprender y analizar todos los fundamentos de una empresa. Estamos en el camino para aprender a ver a las empresas desde este punto de vista y, a medida que nos relacionamos con ellas, me queda absolutamente claro que este es un territorio virgen donde la información sobre inversiones puede descubrirse por primera vez. Muchas empresas aún no producen informes de sostenibilidad, no tienen todas las respuestas a nuestras preguntas y nos dicen que a menudo somos los primeros en preguntarles. Esto nos da una gran ventaja ya que fundamentalmente establecemos una relación con las empresas en lugar de depender de la información incompleta de las bases de datos. Esto es arte y no la ciencia de los criterios de selección de valores.

Medir el impacto positivo y negativo puede verse como un importante impulsor del valor a largo plazo que hasta ahora no ha sido completamente sopesado. Las empresas con impactos positivos verán oportunidades y crecimiento, mientras que aquellas con impactos negativos se enfrentarán a costes correctivos, regulación y declive. Para la mayoría habrá un equilibrio.

La aplicación del impact investing o mejor dicho la selección de empresas que inclinarán la balanza de manera decisiva hacia lo positivo es un trabajo nuevo y emocionante donde será clave identificar esas empresas antes que el mercado.

Scott Meech es Corresponsable del equipo de renta variable de UBP

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