Santander negociará su ERE tras las elecciones sindicales de febrero

Álvarez: “Mi objetivo es convertir a Santander España en el mejor banco del país y la mejor franquicia del grupo”

Las salidas de empleados por la fusión de Santander y Popular pueden ascender a unos 3.000 empleados

Gente caminando delante de una oficina de Banco Santander
Gente caminando delante de una oficina de Banco Santander REUTERS

Uno de los principales cometidos que debe llevar a cabo ahora el que será a partir de enero presidente ejecutivo de Santander España y vicepresidente también ejecutivo del grupo, José Antonio Álvarez, será el poner en marcha la nueva estructura del banco con la red de Banco Popular, una vez obtenidas el viernes pasado las autorizaciones para la fusión jurídica de ambas marcas.También negociará el ERE que iniciará la entidad tras finalizar las elecciones sindicales de febrero.

El calendario que maneja el banco es hacer de­saparecer definitivamente en junio de 2019 las marcas Popular y Pastor, tras haber acometido la integración de la plataforma tecnológica de Santander con las de la entidad intervenida en junio de 2017 (que se iniciará en las próximas semanas). La fusión de las oficinas de ambas entidades se producirá también durante esas fechas.
El objetivo es “convertir a Santander España en el mejor banco del país y en la mejor franquicia del grupo”, según una carta que remitió Álvarez a la plantilla el pasado viernes.

En ella, el nuevo presidente de Santander España asegura que este “es desde hoy mi principal objetivo, junto a Rami Aboukhair, consejero delegado (de España)”.

Santander España se encuentra entre el segundo o tercer país por beneficios del grupo, dependiendo del trimestre. La primera franquicia es Brasil, que aportó en el primer semestre 1.324 millones de euros, seguido en este caso de España, cuya banca comercial sumó 780 millones de euros, tras la integración de Popular. Sin embargo, si se descuenta la lacra de los activos tóxicos y otras variables, el banco cerrará con pérdidas este año, aunque la actividad bancaria sea positiva y genere los beneficios citados.

España, de hecho, suma aproximadamente el 17% del resultado del grupo si no se tienen en cuenta los cargos negativos de Popular, ni los correspondientes al Fondo Único de Resolución. El objetivo es que el peso de España suba más una vez que el banco intervenido se integre completamente en el grupo, según han insistido en varias ocasiones sus responsables.

La franquicia de Reino Unido sumó al beneficio del grupo 692 millones de euros de enero a junio, tras sufrir una caída del 16% respecto al año anterior, con lo que pasa a ser en esta ocasión el tercer país por ganancias del gigante bancario español.

El reto de Álvarez es complicado, si se tiene en cuenta sus declaraciones en la comisión que investiga la crisis financiera en el Congreso. “ Banco Santander no gana dinero en España. Todo el beneficio viene de otros países (…). Desde hace seis años nuestro negocio total en España que incluye Banco Santander España, el centro corporativo y la división inmobiliaria no genera beneficios”.

En la misma misiva remitida a la plantilla, Álvarez explica “la adquisición de Popular supuso un gran hito en la historia de Grupo Santander en España. Ahora toca rematar la integración garantizando que no perderemos un solo cliente y preparándonos para una nueva etapa en la que vamos a crecer y a consolidar nuestra posición como los líderes del sector”.

En esta carta también Álvarez agradece el trabajo que está llevando a cabo de Aboukhair. “Bajo su dirección se ha avanzado mucho para construir un negocio más sólido, rentable y sostenible, basado en la confianza y fidelidad de nuestros clientes”.

El mensaje a la plantilla se produce tres días después de que se anunciaran los cambios en la cúpula del grupo, con el fichaje de Andrea Orcel como consejero delegado, y el cambio de Álvarez a España tras la salida de Rodrigo Echenique.

Pese a estos cambios en la máxima dirección del grupo, Álvarez y Aboukhair no tienen intención de comenzar las negociaciones con los sindicatos para llevar a cabo el expediente de regulación de empleo (ERE) en las redes de oficinas de Santander y Popular como consecuencia de su fusión hasta marzo. En ese mes ya habrán finalizado las elecciones sindicales de banca, que se celebran el próximo 13 de febrero, y se habrán también designado a los nuevos delegados sindicales.

Además, se espera que esté a punto de concluir o incluso finalizada la integración tecnológica. El objetivo es llegar a finales de junio con un acuerdo ya firmado y con los empleados que acepten las condiciones para prejubilarse ya adheridos al nuevo plan de salidas.

De momento, no se ha comunicado el número de empleados que el banco pretende que deje la entidad, aunque la cifra que más barajan sindicatos y expertos es la de 3.000 trabajadores, tras la salida de 1.100 trabajadores que han salido en el ERE de los servicios centrales firmado en diciembre. Al cierre de 2017 el número de empleados del grupo en España ascendía a unos 33.000.
Este mes de septiembre también ha comenzado a producirse la fusión de las 13 territoriales y los correspondientes departamentos de recursos humanos de Santander y Popular. Este proceso fue aprobado a finales del pasado mes de julio. De esta forma, en estas territoriales ya solo hay equipos que operan bajo la marca Santander.

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