Dos modelos de competencia para el mercado de las operadoras de telecos

Telefónica se vuelca en los contenidos de televisión con una oferta basada en la cantidad y la calidad

La estrategia por la que ha decidido apostar Telefónica para distanciarse de sus competidores pasa por consolidar un desembarco cada vez más potente en el ámbito de los contenidos de televisión. La teleco, con 4,2 millones de clientes televisivos y un alcance de 12 millones, ha optado por concentrar al máximo su músculo inversor en este campo, con una oferta que incluye no solo comprometer 4.000 millones de euros en tres años en los derechos de la liga española y la Champions, sino seguir una estrategia para ganar aún más cuota a la televisión tradicional, realizar más series de producción propia y cerrar alianzas con socios como Netflix. La clave es tratar de ofrecer más: más variedad, pero también más calidad.

La estrategia de Telefónica representa un modelo de competencia que opta por concentrar sus fuerzas en la oferta en lugar de hacerlo en los precios. Un esquema que como recordaba este verano el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, se ha convertido en una característica marcada del mercado español de telecomunicaciones en contraposición a los del resto de los países de Europa, donde se han reducido las tarifas. La irrupción de MasMóvil en el mercado, como jugador que apuesta por la competencia en precio, ha enriquecido el terreno de juego y reforzado la capacidad de elegir si se prefiere pagar menos o tener un paquete con una amplia variedad de contenidos.

El crecimiento de Telefónica en la televisión constituye un ejemplo de la vertiginosa y continua transformación que vive el negocio de las telecomunicaciones. Los contenidos televisivos se han convertido en un negocio crucial para la operadora española y han traído nuevos retos consigo, como la integración de Netflix, que la propia Telefónica califica como complicada, y los planes para hacerse con ofertas de otros grandes proveedores de contenidos, como es el caso de Amazon Video Prime. Se trata todo ello de una consecuencia lógica de una economía cada vez más digitalizada y volcada en el ocio audiovisual, así como de un mercado cada vez más especializado y competitivo. Transformarse para competir es la clave del éxito.

 

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