Otra vuelta de tuerca a la FP con la vista puesta en la empresa y el mercado

El Gobierno prepara una estrategia que incluye regular por fin un modelo único de FP dual para todas las comunidades autónomas

Conseguir implantar una reforma óptima de la FP es una de las asignaturas pendientes del sistema educativo en España y una de las llaves maestras para avanzar en la reducción del desempleo juvenil. El próximo mes de noviembre se cumplen seis años de la aprobación de una de las novedades más ambiciosas que han tratado de incorporarse al sistema –el establecimiento de la FP dual– un modelo importado de Alemania cuyo objetivo es formar a los alumnos al tiempo que se les permite trabajar en empresas. Pese a que la experiencia no ha sido un fracaso –los ratios de empleo entre los participantes son altos– tampoco se puede decir que haya sido un éxito: solo un 2% de los estudiantes de FP en España cursan actualmente la modalidad dual.

El Gobierno de Pedro Sánchez, que se reunió ayer con representantes sindicales y empresariales para dar otra vuelta de tuerca a la formación profesional, ha elaborado un nuevo proyecto de reforma que incluye cambios significativos en la FP dual. Uno de ellos es la posibilidad de que el profesorado de los centros pueda disfrutar también de períodos de formación en compañías y acceda así a los procesos industriales y comerciales, así como a las tecnologías con las que trabajan las empresas. Además, el Ejecutivo retomará el mandato contenido en la Ley Orgánica de Educación para regular un marco común de FP dual en todas las comunidades autónomas, un proyecto que el Gobierno de Mariano Rajoy abordó, pero no pudo llegar a aprobar. Entre las razones que explican la falta de arraigo del modelo dual en España destaca precisamente esta circunstancia: el hecho de que existen 17 modelos distintos, un sinsentido legislativo que atenta contra cualquier lógica de eficiencia y constituye una barrera para las empresas que quieren formar a estudiantes y tienen presencia en distintas regiones.

La estrategia del Gobierno pasa, además, por adaptar el modelo al tejido empresarial español, formado mayoritariamente por pymes y microempresas. Se trata, en conjunto, de un buen mapa de objetivos para conseguir reducir la brecha que separa en España la formación profesional (y universitaria) de la actividad laboral como paso fundamental para avanzar en la lucha contra el desempleo juvenil. Los datos revelan que la tasa de implantación de la FP en España es del 12% frente al 25% de media de los países desarrollados. Existe, por tanto, un amplio recorrido para apostar por esta modalidad educativa y convertirla en uan fuente profesionalizada de mano de obra para las empresas.

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