La distribución entra en una revisión permanente de sus modelos

Ni Inditex, ni Amazon ni la tienda de la esquina tienen el futuro asegurado

La actividad de distribución al por menor, el comercio de toda la vida, es uno de los sectores en los que el público puede experimentar más directamente el impacto de la revolución digital de la economía. Sea a causa del comercio electrónico, las nuevas experiencias de compra física, los métodos de pago en continua y sorprendente evolución, los fuertes descuentos de la mano de la telecompra u otras muchas circunstancias, lo cierto es que el cliente se ve sorprendido casi cada día con importantes novedades a las que no son ajenos los nuevos –y en muchos casos gigantescos– actores del mercado.

En esta dinámica llama la atención la resistencia de algunos de los modelos, como ocurre con los hipermercados, que hace poco tiempo parecían tener los días contados por la suma de las explosiones de los supermercados urbanos y la venta online. Los datos que ofrecen las dos grandes cadenas de híper instaladas en España, Carrefour y Alcampo, sin embargo, sugieren que su actividad tiene cuerda para rato.

En todo caso, el modelo del híper se ha trasladado al entorno urbano y a los parque comerciales, lejos de las implantaciones extramuros de hace unas décadas. Y esto confirma que la distribución, ese negocio que es capaz de cambiar las costumbres de los ciudadanos, está abocada a la reforma permanente de sus modelos.

El que seguramente es el mayor éxito global del sector de la distribución física en la época contemporánea, el grupo Inditex, al que solo se pueden comparar los gigantes de la venta por internet –y eso en los últimos años–, está comprobando estos días cómo tampoco se puede aislar de ese concepto de cambio continuo. La realidad es que el propietario de Zara, en plena explosión también en la venta online, lleva esa filosofía en su propio ADN, con la rotación continua del producto en su tiendas.

No obstante, ayer mismo, se conoció un informe de Morgan Stanley que, sin resultar pesimista, cuestiona las tasas de crecimiento de Inditex a causa de esas presiones que afectan a todo el sector por los cambios en los canales de distribución. El resultado ha sido un fuerte ajuste del valor en Bolsa, que se une al sufrido en febrero a causa de otro informe negativo, este de JP Morgan, aunque en aquella ocasión fue por el impacto debido a una floja temporada invernal.

La conclusión es que ni Inditex, ni Amazon ni la tienda de la esquina tienen el futuro asegurado a no ser que estén inmersas profundamente en la citada estrategia del cambio permanente. Es decir, lo que siempre han llevado en sus venas las empresas.

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