Sánchez, Macron y Costa apuestan por las interconexiones eléctricas

El presidente francés visita Madrid y Lisboa a la busca de aliados europeos

El presidente del Gobierno español se alinea con las tesis europeístas del francés

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron (i), antes de la reunión de este jueves el Palacio de la Moncloa de Madrid. EFE Zipi
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron (i), antes de la reunión de este jueves el Palacio de la Moncloa de Madrid. EFE/ Zipi

Lisboa acogerá este viernes la cumbre tripartita de España, Portugal y Francia sobre el sector energético, una cita periódica de los tres países para impulsar las interconexiones transfronterizas y mejorar el enlace de la Península Ibérica con los mercados de gas y electricidad europeos. La reunión de este año, sin embargo, trasciende la mera finalidad sectorial y se enmarca en el reajuste de alianzas geopolíticas que vive la Unión Europea.

El presidente francés, Emmanuel Macron, que este jueves ha visitado por primera vez el Palacio de la Moncloa, intenta sumar a los gobiernos de Pedro Sánchez y de António Costa para su apuesta de refundación de la Unión Europea.

Tras el encuentro en la Moncloa, Sánchez ha mostrado su respaldo pleno a la agenda europea de Macron y ha anunciado la firma de dos Declaraciones conjuntas, una sobre política migratoria y otra sobre la reforma de la zona euro.

La crisis migratoria, según Sánchez, "exige respuestas europeas basadas en la responsabilidad y en la solidaridad". Sobre la unión monetaria, el objetivo de la Declaración es defender la creación de instrumentos comunes como un presupuesto "para petrechar a las sociedades europeas de mecanismos útiles ante futuras crisis", según el presidente del Gobierno. Sánchez ha asegurado que el momento para acometer esas reformas "es ahora" y no cuando lleguen los problemas.

Macron cuenta cada vez con menos aliados, tras la deriva euroescéptica de países otrora pioneros como Holanda o Italia. En cambio, mantiene intereses comunes con el presidente del Gobierno español y con el primer ministro portugués, ambos partidarios de avanzar en la integración política europea y de reformar a fondo la zona euro.

Sánchez y Macron también han compartido sus reticencias ante el acuerdo alcanzado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con el presidente de EE UU, Donald Trump, para acometer un desarme arancelario a cambio de evitar el castigo de Washington a las exportaciones de automóviles europeos. "Francia no está dispuesta a negociar un gran acuerdo comercial con EE UU", ha advertido Macron.

Al encuentro bilateral de este jueves entre Sánchez y Macron en Madrid seguirá el viernes otra cita bilateral con Costa en Lisboa, dos reuniones en las que se espera afianzar una alianza meridional en asuntos como la política migratoria, la de seguridad o la económica. Por la tarde del viernes, tendrá lugar en la capital portuguesa la cumbre energética propiamente dicha, a la que también asistirá el comisario europeo de Energía, Miguel Arias Cañete.

La cumbre energética tripartita se celebra desde 2015 y desde entonces se ha logrado mejorar la interconexión de la Península Ibérica con el resto del continente, pero todavía está lejos de los objetivos marcados por la UE. La capacidad de la interconexión de España con Francia solo llega a 2.800 MW, lejos de los 10.000 MW necesarios para alcanzar el objetivo del 10% de la capacidad de producción instalada.

España impulsa ya la construcción de un nuevo cable submarino por el Golfo de Vizcaya, que aumentaría la capacidad de interconexión con el país vecino hasta 5.000 MW. París ha aceptado el proyecto sin demasiado entusiasmo, por considerar que su elevado coste (1.750 millones de euros) beneficiará sobre todo al mercado español.

La Comisión Europea considera el cable como un proyecto de interés europeo y ha concedido una subvención de 578 millones de euros, por debajo de los 700 millones solicitados. Francia ya ha indicado que no pondrá más de 528 millones de euros por lo que la factura para el Estado español ascenderá, como mínimo, a 650 millones de euros. O mucho más, si se producen sobrecostes, una posibilidad nada descartable en un proyecto tan complejo (370 kilómetros de conexión, con 280 de ellos submarinos).

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