Asturfeito, el mayor telescopio del mundo tiene firma asturiana

La empresa avilesina es puntera en ingeniería y fabricación de equipos de gran exigencia técnica.

En su catálogo, un observatorio astronómico, la pieza clave de un reactor nuclear o satélites antiterremotos

Industria asturiana
Radiotelescopios de ALMA (Atacama Large Millimeter Array), el observatorio más grande de la Tierra, situado en el desierto de Atacama, en Chile.

Han construido radiotelescopios para el mayor observatorio del mundo, estructuras de extracción petrolífera a 2.000 metros de profundidad o el criostato (recipiente que mantiene temperaturas muy bajas) para el primer reactor de fusión nuclear con capacidad industrial. Y todo ello, sin salir de Asturias.

El ambiente fabril se palpa en Avilés nada más llegar. En el PEPA (Parque Empresarial del Principado de Asturias), al otro lado de la ría, sobresale la gigantesca nave de Asturfeito. Casco, gafas y calzado de seguridad son requisitos obligatorios para cualquier visitante en la fábrica. El acero se huele, saltan chispas literalmente y el sonido de la gigantesca maquinaria impide seguir con atención las explicaciones de Ricardo Rodríguez, su director general.

Los soldadores trabajan con las distintas aleaciones de aceros inoxidables, al carbono, níquel, bronce, aluminio… Los operarios emplean sistemas robotizados para configurar un enorme engranaje para una central hidroeléctrica, mientras otros trasladan piezas para un rompehielos. Todo es gigante y casi todo confidencial, no se permite hacer fotos. Asturfeito es una de las empresas punteras en el mundo en ingeniería y fabricación de equipos de alto contenido tecnológico, pero sus primeros pasos los daba en un pequeño taller de mecánica cerca de Oviedo.

Desarrolla proyectos para instalaciones científicas, nucleares, petrolíferas
y de energías renovables

Inicios

En 1989, Belarmino Feito, entonces operador de máquina y hoy presidente de la compañía, fundó una empresa unipersonal en el área metalmecánica, Asturfeito. “Empezó con unas pocas máquinas para fabricar pequeñas piezas para Ensidesa, Eurosa o la Fábrica de Armas”, explica Rodríguez.

Instalaciones para el sector de petróleo y gas natural offshore.
Instalaciones para el sector de petróleo y gas natural offshore.

El crecimiento paulatino trajo consigo el traslado a instalaciones con mayor capacidad industrial y el aumento de trabajadores más especializados. A finales de los noventa, la compañía decidió dar el paso a la internacionalización. “Ese fue el verdadero cambio”, destaca. “Se empezó a exportar y a trabajar con mercados mucho más exigentes hasta hoy”, dice.

En Asturfeito trabajan entre 200 y 230 empleados repartidos en la fábrica de Tabaza (3.810 m2), la de Silvota (4.040 m2) y el centro de producción del PEPA en Avilés, con 16.652 m2, 25 metros de alto y acceso directo a uno de los principales puertos industriales del norte de España.

Claves

Facturación. La empresa factura en torno a 37 millones de euros desarrollando proyectos para cuatro áreas diferentes: petróleo y gas offshore, energías renovables, instalaciones científicas y nucleares.
Instalaciones. Asturfeito cuenta con tres centros de producción en Asturias: la fábrica de Tabaza (3.810 m2), la de Silvota (4.040 m2) y el centro de producción del PEPA en Avilés, con 16.652 m2,

Premios. Asturfeito recibió en 2016 un galardón del Elite European Roadshow en Londres. También un reconocimiento emitido por la NASA por un proyecto en colaboración.

Actividad

Asturfeito factura cerca de 37 millones de euros desarrollando proyectos para cuatro áreas diferentes. “Llevamos a cabo una estrategia de diversificación para no vernos afectados por los altibajos de los diferentes sectores para los que trabajamos”, indica. La compañía fabrica estructuras para estaciones petrolíferas y de gas situadas mar adentro (offshore), que suponen un 20% de su capacidad económica; también maquinaria para grandes instalaciones científicas (25%), nucleares (20%) y de energías renovables (35%).

“Ahora estamos trabajando mucho para instalaciones eólicas offshore”, añade el directivo. “En el mercado español estos proyectos son limitados, por eso nos centramos más en el exterior”. Telescopios de 16 metros de diámetro, antenas que predicen terremotos, criostatos de 270 toneladas…

El telescopio LSST estará emplazado a 2.600 metros de altitud en el desierto de Atacama, en Chile

Pero ¿cómo se desarrollan proyectos de esta magnitud? Suelen durar entre tres y cuatro años en los que todos los procesos se realizan en paralelo, detalla Rodríguez. Cuentan con una fase de ingeniería, otra de fabricación y montaje y, finalmente, de pruebas con el cliente. “Nuestro fuerte es la ingeniería mecánica y de fabricación”, aclara el director. “Creamos productos que nunca se han hecho y que, probablemente, nunca se volverán a hacer. Trabajamos con ingenieros para garantizar que lo que sale de esa fase va a funcionar”. Después de probarlo e integrarlo aquí en la fábrica, los operarios lo desmontan para volver a instalarlo en el lugar indicado. “Son estructuras para instalaciones situadas en lugares remotos e inhóspitos donde tienes que tener muy claro que va a funcionar”, termina.

Sede de la compañía en Avilés.
Sede de la compañía en Avilés.

Asturfeito ha realizado hace unos meses una reorganización, según ha anunciado recientemente Belarmino Feito, que seguirá como presidente del consejo de administración, con el 100% de las acciones de la compañía. El equipo directivo está formado por Ricardo Rodríguez, nuevo director general; Avelino Díaz, consejero delegado; José Carlos González, director de operaciones, y Rubén Ferreras, gerente de propuestas.

Del núcleo a las estrellas

Entre los numerosos proyectos que han germinado, Ricardo Rodríguez destaca el observatorio ALMA, desarrollado entre 2007 y 2012. “Es el mayor observatorio en tierra del mundo, situado a 5.000 metros de altura en el desierto de Atacama, en Chile”, resalta Rodríguez. Casi toda la financiación fue pública, gestionada por la ESO (Observatorio Europeo Austral), con fondos de Francia, Alemania, Italia, Japón o EE UU. “Nosotros suministramos 25 telescopios europeos. Los montamos en una estación a 2.500 metros y luego los subimos a 5.000 metros. Allí arriba es como si estuvieras en Marte”, puntualiza orgulloso.

A comienzos de 2018 han enviado a Naka (Japón) el criostato, cámara que recubre el primer reactor de fusión nuclear con capacidad industrial: el JT-60 de 270 toneladas, 15 metros de altura y 11 de diámetro. “Los encargados de montarlo, en este caso, son los técnicos de Toshiba. Para 2021 lo tendrán terminado”, sostiene. “Generará una energía equivalente a la del sol”.

Otros proyectos en los que ha estado involucrado Asturfeito han sido la construcción y desarrollo de antenas y satélites para la Red Atlántica de Estaciones Geodinámicas y Espaciales, ubicada en diferentes puntos del planeta, para predecir terremotos; o el recién finalizado telescopio LSST, capaz de filmar el espectro del universo en los próximos diez años. Este proyecto está financiado por una asociación de universidades de EE UU y se emplazará en Chile.

Filmar el universo todas las noches durante diez años

Ricardo Rodríguez, director de Asturfeito, con el LSST
Ricardo Rodríguez, director de Asturfeito, con el LSST

Entre todas las estructuras faraónicas de la fábrica de Asturfeito sobresale un telescopio, con sus 17 metros de alto, 16 de diámetro y 450 toneladas de peso. El LSST (Large Synoptic Survey Telescope) es un proyecto científico de financiación mixta, con aportaciones públicas de una asociación de universidades americanas y departamentos de Estados Unidos y algunas entidades y personalidades como Bill Gates o Charles Simonyi, que han aportado 10 y 20 millones de dólares, respectivamente.

El telescopio estará situado a 2.600 metros de altura, en Cerro Pachón, en el desierto de Atacama de Chile, y contará con la mayor cámara fotográfica del mundo, de 3.200 megapíxeles, capaz de realizar un escaneado de la bóveda celeste cada noche durante diez años. “En un año generará tanta información como la que se ha obtenido hasta ahora en toda la historia de la humanidad”, avisa Ricardo Rodríguez.

“Nosotros hemos fabricado el corazón del telescopio que tiene que moverse a gran velocidad y sin ningún tipo de vibración, ya que integrará el mayor espejo monolítico que existe, de 8,4 metros”, aclara el director de Asturfeito, que actúa en colaboración con la empresa española Ghesa.

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