El reto del mercado del ladrillo no es solo recuperarse, sino hacerlo de forma sostenible

Es necesario tener muy presentes las lecciones del pasado y recordar la ascensión y caída del sector

La recuperación del mercado inmobiliario en España es un hecho, pese a que la magnitud de ese repunte esté todavía muy lejos de las cifras que alcanzó el sector antes de la crisis. En ese sentido, los datos no permiten hablar de burbuja inmobiliaria, ni siquiera incipiente, pero sí de zonas que están recuperando la demanda y los precios a un ritmo sensiblemente superior al del resto de España. La Costa del Sol es una de esas áreas que están despertando un enorme interés por parte de promotoras y fondos inmobiliarios, todos ellos en busca de oportunidades en este nuevo ciclo alcista del mercado. Las cifras son rotundas: actualmente hay en marcha en la zona 200 proyectos que suman 11.000 viviendas, pero para los próximos tres o cuatro años está previsto llegar hasta 35.000. Cierto que a una amplia distancia de las más de 37.000 casas construidas solo en 2006, en pleno apogeo del mercado, pero con un ritmo que ha situado a la provincia de Málaga en el cuarto foco de recuperación (tras Madrid, Barcelona y Alicante) del mercado inmobiliario en España.

Existen datos objetivos que pueden facilitar la sostenibilidad a largo plazo de este boom y prevenir, en lo posible, la amenaza siempre presente de un hundimiento. El primero de ellos es la naturaleza de la demanda, practicamente extranjera en su totalidad, con un nivel de solvencia considerable y que se guía por criterios que van más allá del precio. Se trata de una zona, además, en la que coexisten primeras y segundas viviendas, lo que aporta dinamismo y explica el hecho de que actualmente el 7% de las viviendas iniciadas en España estén en la provincia malagueña, un porcentaje muy por encima de su participación en la población total.

La recuperación paulatina del sector del ladrillo es una buena noticia, porque constituye una fuente de actividad y de empleo. Sin embargo, es necesario tener muy presentes las lecciones del pasado y recordar la velocidad con la que el este mercado creció, se desbocó y se derrumbó estrepitosamente, arrastrando con él a miles de pequeñas empresas. Por ello, el reto del inmobiliario español no es tanto recuperarse, como hacerlo de forma ordenada, eficiente y, sobre todo, sostenible.

Normas