Gonzalo de Cevallos: “Lanzamos un reloj con el que se puede pagar con tarjeta”

Acaba de presentar en Madrid Swatch Cities, un proyecto internacional que culminará en un festival creativo, que se celebrará del 22 al 27 de octubre

Relojes
Gonzalo de Cevallos, vicepresidente y director de operaciones de Swatch.

Dice que ha rejuvenecido gracias al último proyecto internacional, que el grupo suizo presentó la semana pasada en Madrid. Se trata de Swatch Cities, una plataforma creativa que culminará con un festival pionero, que se celebrará del 22 al 27 de octubre, en el que destacará el arte, la música y las experiencias creativas de jóvenes creadores, y que tendrá continuidad en ciudades como Shanghai y Milán. Al frente de ello, se encuentra Gonzalo de Cevallos, madrileño de 50 años y licenciado en Derecho, que desde hace dos años es vicepresidente y director de operaciones del grupo Swatch, con 19 marcas a su cargo, entre ellas Omega, Breguet, Blancpain, Glasgütte, Rado, Longines,Tissot, Hamilton o Swatch. Ha ocupado diversos puestos de dirección ejecutiva dentro de la relojera, carrera que comenzó en 1998, siendo nombrado en 2000 director de Swatch y Flik Flak para el mercado español. Desde entonces, ha ido en ascenso. Además, es vicepresidente además del Comité Ejecutivo de la Asociación Económica Hispano-Suiza.

¿Cuál es el objetivo de Swatch Cities?

En esta ocasión, y después de 35 años, no hablaremos de relojes, sino de creatividad e innovación. Este es un proyecto que comienza aquí, en Madrid, ciudad con la que cada vez hay más gente entusiasmada. Es ahora mismo como el Berlín de hace unos años, y estamos demostrando al mundo que se pueden hacer las cosas de otra manera. Sabemos que para tener éxito, una empresa global tiene que apostar por lo local. Porque es en las ciudades donde pasan cosas. Y son los jóvenes creativos los que transforman las ciudades, pero no solo con su arte sino con sus actitudes reivindicativas e innovadoras.

Y han decidido comenzar aquí y luego saltar a otras ciudades del mundo.

Desde Suiza vemos que es una ciudad donde se están haciendo proyectos interesantes, que los nativos digitales están actuando en la ciudad, que se potencia el arte urbano, que están transformando la urbe, que actúan en mercados y en plazas, y hacen con todo ello que los lugares sean fáciles para vivir. Esto es algo completamente nuevo porque los artistas no tenían tanta visibilidad.

Decía antes que el éxito de una empresa global depende de lo local, ¿la globalización ha acabado con la esencia de las ciudades?

Cuando viajas te encuentras más de lo mismo en todos los lugares. Nosotros estamos presentes en 160 países y sabemos que no podemos hablar a todo el mundo de la misma manera. Los públicos son heterogéneos, y el secreto está en atraer a las nuevas generaciones al mundo de las marcas. Los mileniales aprecian ese link con ese mundo más local, con los eventos más personalizados.

¿Ustedes lanzan en España el mismo reloj que en Tokio?

Lanzamos tantos…, pero los bestsellers se replican en todos los países. Sin embargo, el público joven es diferente, y nosotros hablamos para todos. En Swatch lanzamos más modelos que días tiene el año. Todos los meses estrenamos nueva colección, ya que uno de nuestros pilares es la creatividad. Llevo más de 20 años en la empresa y cada vez que visito el departamento creativo me sigue sorprendiendo. En el laboratorio de diseño, que se encuentra en Zúrich, trabajamos con distintos diseñadores de todo el mundo.

¿Rejuvenece un proyecto de este tipo?

Te hace darte cuenta que las nuevas generaciones son más artistas y hacen diez cosas a la vez. Es increíble que alguien pueda ser autodidacta en muchas disciplinas. Además, el trabajo es mucho más colaborativo, frente a la individualidad de otras generaciones, que vivíamos más en nuestro mundo. Los artistas presentan proyectos conjuntos, están al día de lo que pasa en el planeta, de lo que pueda estar ocurriendo ahora mismo en Filipinas, en Carabanchel, Miami o Panamá, absorben todos los inputs que antes no había. Todo este contexto es muy rico para crear. Yo paso mucho tiempo fuera de España y escucho a la gente que quiere venir a Madrid, algo está pasando en esta ciudad. Veremos si esto se consolida en otra movida madrileña, cosa que nos alegra. Todo lo que sea valor para la cultura es la mejor imagen que España puede exportar.

¿Cómo convive la rigurosidad empresarial de un grupo suizo con la creatividad?

La relojería suiza había quebrado en los años setenta, y fue Swatch quien reflotó a la industria. Nuestros valores siempre han sido la alegría de vivir, la ilusión y la creatividad, aunque pueda haber ciertas tensiones internas entre el mundo empresarial tradicional y la creatividad. Para ser vanguardista no hay otra que apostar por la innovación. Nunca es fácil trabajar con creativos y artistas, sobre todo si los mezclas con financieros, pero hay que saber hacerlo.

¿Los dispositivos electrónicos son una amenaza para la industria relojera?

El reto de la industria es que los jóvenes lleven reloj. Hasta los 20 años nadie lleva reloj. Los relojes conectados de electrónica de consumo son obsoletos enseguida. La relojería no compite con la electrónica de consumo, pero si la gente se acostumbra a llevar algo en la muñeca eso es positivo porque luego llevarán un reloj. De todas formas, la exportación de relojes suizos crece a doble dígito, con datos hasta el mes de mayo, y es evidente que se crea otro mercado paralelo. Vemos nuevas posibilidades de funciones en nuestros relojes. Por ejemplo, Swatch ha lanzado en China, a un precio democrático, un reloj con el que se puede pagar con la tarjeta de crédito. Más del 90% de la gente que usa ese tipo de connected watches lo utiliza solo para leer la hora.

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