Una reforma que optimice la recaudación y gestión de la fiscalidad local

En general, los municipios son más eficaces cuando se trata de tributos obligatorios que cuando son potestativos

En la cadena de causas y efectos que explican los problemas presupuestarios de las administraciones, la ineficacia recaudatoria tiene un buen lugar. La diferencia entre los ingresos realmente obtenidos por las haciendas públicas frente a los derechos reconocidos constituye el termómetro para saber qué grado de eficiencia tiene cada órgano administrativo. En el caso de los municipios españoles, que obtienen más de la mitad de todos su recursos de los impuestos y tasas locales, el resultado es variopinto en unos y otros y difiere también respecto al tipo de tributo, según un estudio que presentó la semana pasada el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

En general, los municipios son más eficientes cuando recaudan los impuestos obligatorios que cuando se trata de los potestativos. En el primer grupo figuran el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el de Actividades Económicas (IAE) y el de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) mientras en el segundo se encuadran el impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) o la popularmente conocida como plusvalía municipal. También hay diferencias geográficas: los ayuntamientos que obtienen peores resultados son los andaluces mientras que las corporaciones locales de Asturias o Galicia, entre otras, alcanzan en algunos impuestos el mejor nivel de eficiencia.

La radiografía que arrojan estos datos apunta a la necesidad de optimizar la gestión recaudatoria de las haciendas locales. Entre las asignaturas pendientes que podrían contribuir de forma determinante a ello destaca una mayor digitalización de estas administraciones, especialmente en ayuntamientos pequeños y medianos. Ello requiere acometer un proceso de centralización tanto de los programas como de las plataformas, así como aumentar los recursos humanos en departamentos como los que se encargan de la gestión y de la inspección. No se trata de un reto aislado, sino encuadrado en una reforma de la fiscalidad local, que es una de las muchas tareas pendientes de abordar.

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