Alexandre Bompard, el CEO que pretende revolucionar Carrefour

El ejecutivo francés cerró la pasada semana una alianza de compras global con Tesco

Alexandre Bompard, el CEO que pretende revolucionar Carrefour

No es la primera vez que Alexandre Bompard (Saint-Étiene, Francia, 1972) es uno de los protagonistas de la unión entre dos grandes empresas. El CEO de la cadena de supermercados Carrefour cerró el pasado 2 de julio una acuerdo con otro de los gigantes del sector: la británica Tesco.

La alianza conlleva un plan de compras global a largo plazo con un doble objetivo. Por un lado, ahorrar costes de adquisición y, en última instancia, reducir los precios para los consumidores. Antes, como CEO de la multinacional francesa Fnac, pilotó también la fusión de la compañía con la cadena de electrodomésticos Darty en noviembre de 2015.

Bompard tiene un currículum diversificado. Se licenció en Derecho por el Instituto de Estudios Políticos de París, y más tarde obtuvo un posgrado en Economía por la misma entidad. También realizó un máster en Administración de Empresas en la Escuela Nacional de Administración (ENA), una de las más prestigiosas del país. En su primera incursión en el mercado laboral trabajó como Inspector de Hacienda tres años, entre 1999 y 2002.

Esto le permitió dar el primer gran salto en su vertiginosa carrera. Se convirtió durante unos meses –entre abril y diciembre de 2003– en asesor de François Fillon, a la postre primer ministro francés del Ejecutivo de Nicolas Sarkozy y ministro de Asuntos Sociales, Trabajo y Solidaridad bajo la presidencia de Jacques Chirac.

Tras un periplo en la administración pública, Bompard se pasó al sector privado en 2004 como jefe del equipo de Bertrand Méheut, CEO de la cadena de televisión por cable Canal +, y desde 2005 como jefe de Deportes. Los tres años de experiencia en un medio de comunicación le valieron para convertirse en CEO de la emisora de radio Europe 1 y su filial Europe 1 Sport.

Precisamente, el ejecutivo francés está muy ligado al mundo del deporte. Su padre Alain fue presidente del Saint-Étiene, uno de los equipos más laureados de la historia del fútbol francés. En su perfil de Twitter, el CEO de Carrefour deja constancia de su afición tanto por el fútbol –se ha mostrado muy activo en redes comentando el día a día del Mundial de Rusia– como por el tenis, siendo el suizo Roger Federer uno de los tenistas por los que profesa mayor admiración.

Bompard se define a sí mismo como una persona familiar. Casado y con tres hijas, es habitual que los cinco se dejen ver en conciertos que abarcan un amplio espectro de géneros musicales, desde las suaves melodías del cantautor Alain Chamfort a la canción protesta del rapero Eddy de Pretto.
En enero de 2011 fue nombrado consejero delegado de Fnac, y cuatro años más tarde le tocó gestionar la fusión de la multinacional con Darty. La oferta pública de compra emitida entonces, valorada en 722 millones de euros, convirtió al renombrado grupo Fnac Darty en la firma de tiendas de electrónica líder en Francia.

Su primera gran alianza supuso para Fnac sumar 400 puntos de venta a los 186 que ya tenía la compañía, y un aumento de las ventas por valor de 3.900 millones de euros. Desde aquel momento, Bompard se convirtió en uno de los hombres de negocios de moda del país, y fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, una de las distinciones honoríficas de mayor relevancia que otorga el Gobierno francés. 

Se convirtió así en un candidato idóneo para asumir el reto de suceder a Georges Plassat como CEO de Carrefour, “a la vista de su carrera, experiencia y éxito en responsabilidades anteriores”, como informó la compañía en el comunicado posterior a su nombramiento. Sin embargo, su primer año en el cargo tiene más sombras que luces.

Cuando apenas llevaba un mes, las acciones de Carrefour se desplomaron un 15%. En los últimos tres años, el descenso aumenta hasta el 19%. El pasado enero Bompard presentó un plan para “transformar” la compañía con el horizonte fijado en 2022. El principal objetivo es ahorrar unos 2.000 millones de euros en costes, lo que le debería reportar a la firma unos 5.000 millones de euros de facturación anual. Pero la medida ya se le ha vuelto en su contra.

El plan 2022 conlleva suprimir 2.400 empleos en Francia y otros 1.200 en Bélgica, lo que provocó que hasta 30 centros de trabajo de Carrefour hiciesen huelga el día después del anuncio.
Bompard tendrá que demostrar su capacidad para gestionar la mayor crisis laboral a la que se ha enfrentado en toda su trayectoria. Convertir a la compañía en el líder del comercio electrónico es una meta ambiciosa.

Por el contrario, tomar medidas impopulares para sus empleados puede repercutir de forma negativa tanto en su imagen como en la de la firma. El acuerdo con Tesco, su última gran fusión, le devuelve de nuevo al Olimpo de los empresarios más populares de Francia.

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