El abismo estadístico del PP es un mal común

Lo ocurrido con el censo del partido se repite en muchas empresas, que acumulan datos desactualizados

Soraya Sáenz de Santamaría, al día siguiente de las primarias del partido.
Soraya Sáenz de Santamaría, al día siguiente de las primarias del partido.

En estas semanas se está hablando y mucho del censo del Partido Popular y de eso que García Margallo llamó “abismo estadístico”. ¿Cómo puede ser que de un censo inicial de 800.000 afiliados, solo haya podido ser validado menos de un 10%? Efectivamente, puede ser, y el eufemismo “abismo estadístico” podría ser sustituido sin demasiado riesgo por las palabras engaño o estafa.

Desafortunadamente, estas vergüenzas ahora públicas del Partido Popular son una enfermedad que comparten muchas empresas y puede que también a otros partidos políticos. Unos ficheros de datos inflados por la desidia de no molestarse en validarlos y actualizarlos puede considerarse una negligencia; presumir de información al peso pensando que no pasará factura es demasiado atrevido, de dudosa dignidad y en algunos casos hasta ilegal.

Trataremos de explicar ahora, más allá del atrevimiento y la vergüenza de exponer a la publicidad loss “abismos estadísticos”, las causas que este mal común y daremos una serie de consejos para evitarlo. Antes, una breve reflexión de lógica aplastante: del mismo modo que guardar comida en mal estado al lado de otra comida fresca acabará por corromper toda nuestra nevera, demasiados registros erróneos o no validados –por no hablar de si existe o no autorización para almacenarlos– harán prácticamente inservible nuestra base de datos.

En España una empresa o una entidad no tiene modo de averiguar cuáles de sus clientes han fallecido. De esta información solo disponen el INE y el Ministerio de Justicia, que únicamente la facilitan a la Tesorería de la Seguridad Social para bloquear el pago de las pensiones. Así, nos encontramos con que, por ejemplo, los bancos acumulan en sus registros de clientes una infinidad de cuentas con titulares fallecidos. Una realidad que se suma al hecho de que la mayoría de las utilities acepta de buen grado un cambio de domiciliación bancaria de un contrato de suministros a nombre de un fallecido.

Esta compleja y delirante situación es una consecuencia de una sociedad con una demografía cada día más rectangular. La ya vieja LOPD y el nuevo RGPD hablan del principio de exactitud y veracidad pero, a día de hoy, son pocas la empresas que lo están activando desde sus áreas de compliance.

Desde la experiencia como CEO de DataCentric, referente en el suministro de datos y la gestión de información, me permito dar cuatro sencillos consejos para garantizar y preservar la calidad de las bases de datos, ya que tarde o temprano, la escasa calidad de las mismas acabará pasando factura a sus propietarios.

1) Las bases de datos intentan ser un reflejo/foto computable de la realidad. Dicha realidad esta viva, por lo que las bases de datos o censos deben ser mas un video que una foto.

2) Para pasar de una foto a un video tenemos que ser capaces de identificar los cambios entre fotograma y fotograma.

3) En las bases de datos, tan importante como dar de alta a los nuevos individuos es dar de baja a los que ya no están.

4) Para conseguirlo hay que mantener una vía de comunicación abierta con los interesados, o con el origen de los datos, que permita gestionar esa trazabilidad.

Imaginad una película donde cada fotograma incorpore todo el contenido de los anteriores y no elimine nada. Después de tres minutos, la película seria un fondo negro donde ya no podríamos ver nada. Las bases de datos, censos y ficheros son iguales, pero lamentablemente parece haber un cierto orgullo en medir su calidad al peso, no al sabor.

Antonio Romero de la Llana es CEO de DataCentric

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