Los alimentos frescos ya se compran más en el súper que en la tienda tradicional

Las carnicerías, pescaderías o fruterías independientes han perdido más de siete puntos de cuota de mercado desde 2011

Los supermercados y las cadenas de descuento ganan terreno en estos productos

Los alimentos frescos ya se compran más en el súper que en la tienda tradicional

Las tiendas de alimentación tradicionales habían afrontado hasta ahora la continua apertura de supermercados en los centros urbanos conservando el liderazgo en un segmento clave: la alimentación fresca. El conocimiento del producto o la calidad del mismo permitían a pescaderías, carnicerías o fruterías independientes mantener la primera posición en las preferencias de los consumidores. De hecho, no era extraño ver cómo este tipo de establecimientos proliferaban en los alrededores cuando se abría un nuevo supermercado. Sin embargo, estos también han ganado esta batalla.

Según los datos del Informe del consumo de alimentación en España 2017, presentado hoy por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la cuota de los supermercados en la compra de alimentos frescos por parte de los consumidores llegó el año pasado al 35,3%, frente al 32,2% de la tienda tradicional. Es la primera vez desde que se hace este informe que se produce este sorpaso, aunque la tendencia en los últimos años ha sido clara. En 2011, los súper aglutinaban el 30,7% de las compras de frescos, por el 39,6% de la tienda tradicional. Esos porcentajes han ido invirtiéndose, hasta que en 2016 se llegó a un empate técnico, con un 33,3% para los súper y un 33,8% para los tradicionales. Finalmente, en 2017 se culminó la progresión. 

Los alimentos frescos ya se compran más en el súper que en la tienda tradicional

La razón principal tiene que ver con los factores que decantan el lugar donde los españoles hacen sus compras. En 2017 fue la proximidad, en un 63,3% de los casos. En 2011, este factor solo era decisivo para el 40%. Por contra, la calidad de los productos, una característica siempre asociada a los establecimientos especializados, ha vivido la progresión contraria. En ese año 2011 era el primera factor de compra en el 66,7% de los casos, y en 2017 del 44%. La variedad de productos es otro elemento al alza. Es un factor decisivo para el 41,1% de los consumidores, mientras que hace siete años solo lo era para el 28%. Ahora, los españoles prefieren hacer la compra cerca de casa y en el mismo establecimiento. 

Los supermercados no son los únicos que han crecido en la venta de alimentación fresca, y las tiendas tradicionales tampoco están solas en las caídas. En 2017, las cadenas de descuento llegaron a una cuota del 10,6%, tres décimas más que en 2016 y 3,3 puntos más que en 2011. Por su parte, los hipermercados mantienen una cuota del 8%. Esta llegó al 8,4% en 2012, pero ha caído desde entonces. Otro 13,9% corresponde a otros canales. Según la metodología del informe, en esta categoría se incluyen mercadillos, autoconsumo, economatos, farmacias, ventas a domicilio, lecherías o bodegas. 

Magnitudes totales

En el total de la alimentación, los supermercados ya se llevan el 47,3% del gasto de los consumidores, por un 15,8% de las tiendas de descuento, un 14,5% de los establecimientos tradicionales y un 12,9% de los hipermercados. La tendencia es similar a la de los productos frescos, con los súper ganando más de cinco puntos porcentuales de cuota de 2011, mientras que la tienda tradicional se ha dejado más de cuatro por el camino. Los hipermercados también acusan los cambios de hábitos de los consumidores, con una caída de 1,8 puntos en ese mismo periodo.

Los alimentos frescos ya se compran más en el súper que en la tienda tradicional

Como indica el informe del Ministerio de Agrigultura, el gasto total de los españoles en alimentación y bebidas durante 2017 ascendió a 102.584 millones de euros, lo que significa un incremento del 3,6% con respecto a 2015, correspondiendo el 80,4% a la compra de alimentos y el 19,6% restante a bebidas frías y calientes. De esa cantidad 67.490 milllones correspondieron a consumo dentro de los hogares, mientras que los 35.094 millones correspondieron a gasto fuera del domicilio.

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