¿Internacionalizar tu startup? Cuidado con estos detalles

Los emprendedores deberán prestar atención a impuestos, marcas, a los partners y a la inversión

internacionalización startup

Los impuestos, la inversión, las marcas… son solo algunas de las claves que todo emprendedor debe tener en cuenta para internacionalizar su startup y tener éxito.

Según Metricson, firma de servicios jurídicos especializada en negocios tecnológicos y de Internet, el mejor momento para constituir una empresa en otro país es cuando una parte del equipo ya está en el país cuando haya inversores interesados o cuando haya motivos legales que lo requieran.

La fiscalidad es determinante a la hora de elegir el país en el que se establecerá la empresa y cómo llevará a cabo las operaciones. En España existe un impuesto que, en determinadas condiciones, si se traslada el domicilio fiscal a otro país, obliga a pagar impuestos como si se hubiesen vendido las acciones.

En algunos países se necesita tener una sociedad para abrir cuentas bancarias, contratar personal o pagar y cobrar. Hay que analizarlo con tiempo porque a veces el proceso puede demorarse, con la consecuente paralización de las operaciones.

Inversores dentro de su jurisdicción

Muchos inversores sólo invierten en compañías dentro su propia jurisdicción. La regla de la bicicleta consiste en invertir sólo en empresas a cuya sede el inversor pueda desplazarse en bicicleta desde su casa. Hay que valorar si supone una pérdida de foco o un gasto excesivo y tener siempre una carta de intenciones vinculante antes de mover un papel.

A veces se necesita contar con socios locales para crear las compañías. Hay que incluir siempre la opción de recomprar las acciones y de que sea la matriz quien tome las decisiones, porque en caso de venta,la empresa necesitará el control.

Si vas a lanzar una campaña en otro país, tienes que que asegurarte de que conoces sus leyes. Muchas compañías han sido sancionadas simplemente por lanzar un sorteo promocional en Facebook.

Cuando se negocia un contrato entre empresas de distintos países, uno de los elementos que se negocia es qué legislación aplica y a qué tribunales dirigirse si surge un conflicto.

Por último, no existen los contratos o condiciones legales que sirven para todo el mundo.

 

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