Ángel Garrido: “No permitiremos una negociación bilateral sobre la financiación”

Defiende los impuestos bajos y rechaza que Madrid practique dumping fiscal: “Los demás tienen las mismas herramientas

Admite que la retirada de Feijóo ha causado desconcierto en el PP, y asegura que el partido saldrá unido del Congreso de julio

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, en la sala donde se reúne el Consejo de Gobierno.
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, en la sala donde se reúne el Consejo de Gobierno.

Acaba de cumplir un mes al frente del Gobierno de la Comunidad de Madrid después del terremoto que suscitó la renuncia de Cristina Cifuentes. Ángel Garrido, Madrid (1964), elude aclarar si se presentará o no como candidato a las próximas elecciones autonómicas para las que queda menos de un año. Sí admite que con la vertiginosa rapidez con la que suceden últimamente los hechos, “un año es mucho tiempo en política y yo ahora estoy centrado en trabajar porque hay muchas cosas por hacer”.

El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha dicho que no hay tiempo para reformar el sistema de financiación autonómica, pero anuncia negociaciones bilaterales, ¿qué le parece?

Creo que es una de estas ocasiones en las que el presidente del Gobierno consigue la unanimidad de todos en contra de su decisión, incluidos los de su propio partido porque no he escuchado a nadie que le parezca bien que un presidente que ya ha anunciado que va a gobernar dos años renuncie al asunto más importante que yo creo que tiene ahora mismo entre manos. Con dos años por delante que alguien diga, "renuncio" es poco presentable. Ya había un documento previo de la comisión de expertos que se creó ad hoc, ya se había abordado en reuniones del Consejo de Política Fiscal. Lo que no puede ser es que si ya hay un trabajo hecho y cosas avanzadas con dos años por delante, no dos meses, diga que renuncia a ese proyecto.

Y en ese proceso de negociación bilateral, ¿qué pedirá Madrid?

Reuniones bilaterales para el modelo de financiación, rotundamente no. Queremos un modelo transparente que es a través del Consejo de Política Fiscal porque ahí estamos todos y sabemos todos lo que se cuenta a los demás. Ese sistema de secretitos no lo aceptamos y por eso creemos que el modelo de financiación se debe discutir en un formato transparente con luz y taquígrafos con todas las comunidades autónomas.

¿Práctica Madrid el dumping fiscal, como se le acusa desde numerosas comunidades autónomas?

El dumping fiscal solamente se produciría si la Comunidad de Madrid pudiera hacer cosas que los demás no pueden, entonces tendría una posición de ventaja que no sería tolerable, pero todas las comunidades pueden hacer exactamente lo mismo que hacemos nosotros. ¿Por qué no lo hacen? Porque no quieren o porque no saben. Pero nosotros lo hacemos y nos va muy bien. Crecemos más que nadie, un 3,9% en este primer trimestre del año, nueve décimas más que la media de España. Creamos más empleo que nadie y tenemos los impuestos más bajos. Yo a los demás, si les parece tan bien lo que hacemos, pues, de verdad, que nos copien el modelo. El problema que tienen es que hay muchos Gobiernos de izquierda que siguen creyendo en elevar los impuestos, en un gasto incontrolado y les acaba yendo mal. Yo veía el otro día un dato que es muy significativo sobre cómo ha evolucionado el PIB per cápita en las distintas autonomías desde 2008. Madrid ha incrementado desde entonces y hasta ahora un 5% su PIB per cápita, mientras que en Andalucía ha bajado un 0,8%, algo estaremos haciendo bien y otros mal en una situación de crisis que ha sido igual para todos.

¿Cómo pretende Madrid que sea el futuro sistema de financiación autonómica?

Madrid pide un modelo solidario como es hasta ahora en el que Madrid siga aportando como está haciendo hasta el momento, porque creo que es lógico que contribuya a que todos los territorios puedan tener unos servicios públicos con la calidad que merecen sus ciudadanos. Pero también que haya equidad en el reparto. No puede ser que después de activarse todos los mecanismos de solidaridad recibamos menos que la media del resto de comunidades autónomas. Madrid recibió el año pasado 1.400 millones menos de lo que le tocaría en un reparto normal y eso hay que revisarlo. Este modelo de financiación se hizo con la clara intención de perjudicar a la Comunidad de Madrid. Lamentablemente, lo que nos da la impresión es que lo que hay detrás son pactos ocultos por haber llegado al Gobierno que ahora tiene que pagar. Pero yo aseguro que el señor Sánchez no va a pagar los peajes que haya generado con formaciones independentistas con el dinero de Madrid, eso no lo va a poder hacer.

¿Qué le parecería como punto de partida el argumento defendido por algunos territorios de fijar unos mínimos en cada impuesto para evitar tantas diferencias?

Estoy en absoluto desacuerdo: cuando se habla de armonización se trata de un eufemismo para subir los impuestos, que es lo que hace siempre el PSOE. Y yo digo siempre: si tenemos las competencias para el gasto, también tenemos que tenerlas para los ingresos. Insisto: que nos copien que les irá bien, pero que no traten de equipararnos a todos por lo malo.

¿Habrá acuerdo en el reparto del déficit y la flexibilización de la regla de gasto?

Primero debemos saber cuál es la previsión de ingresos del año que viene, los adelantos a cuenta para elaborar nosotros nuestro presupuesto. Luego tiene que confirmar el objetivo de déficit que se impuso, que era muy ambicioso, del 0,1% y vamos a esperar. Yo creo que las administraciones deben gastar lo que ingresan, pero es verdad que para llegar a eso se pueden fijar sendas no tan acuciantes. Para Madrid, cada décima de déficit que se recorte supone unos 220 millones de euros. Y luego todo el mundo está de acuerdo en que hay que modificar la regla de gasto.

Más allá de sus responsabilidades como presidente de Madrid, ¿cómo ve el futuro del PP; quién cree que saldrá presidente?

Lo decidirán los militantes; pero, en cualquier caso, entre los tres candidatos que cuentan con más posibilidades cualquiera que gane será un candidato perfecto. En cuanto a qué puede pasar, lo cierto es que no hay experiencia previa.

¿Qué hay de realidad y qué de ficción en la mala relación entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal?

Yo siempre que he estado con ellas, lo que he comprobado es que se llevan bien. La foto famosa del Día de la Comunidad con la silla en medio fue muy efectista, pero no creo que representara la mala relación. No hay ningún riesgo de ruptura del partido.

¿Ha provocado mucha desilusión la renuncia a presentarse de Alberto Núñez Feijóo? ¿Se ha perdido capacidad para ganar las elecciones de 2020 con su decisión?

Más que desilusión, lo que ha habido ha sido cierto desconcierto porque había mucho consenso en torno a él. En cuanto a la capacidad electoral, yo creo que no, que cualquiera de los tres candidatos que parten con más opciones son capaces de ganar las elecciones porque tienen amplia experiencia y muchos activos.

Y ¿cuál es el activo de Cospedal, a quien usted apoya?

Yo siempre dije que el candidato debería tener experiencia en el partido, dentro del Gobierno y si además cuenta con experiencia en ganar elecciones, mejor que mejor. Puede que cada uno de ellos tenga más activos en un apartado que en otro, pero luego puede aportar otras características diferentes.

¿Qué rearme ideológico propone?

El PP se debe centrar en el electorado al que siempre hemos estado orientados, que es el electorado de centroderecha, un espectro amplio, de centroderecha moderada europea. Y sobre todo, creo que debemos aprender una cosa que es muy importante: los políticos debemos hacer política. Transmitir lo que queremos hacer y por dónde lo vamos a hacer, dar explicaciones de lo que hacemos y por qué lo hacemos. Los equipos del Partido Popular, en general, hemos hecho mucha gestión. Esto es una crítica que debemos aplicarnos todos. Y lo importante es cuando vemos un error, en lugar de lamentarnos, corregirlo. Hay que hacer política y eso, insisto, que tenemos equipos formidables gracias a los que después de cuatro años podemos presentar un gran balance. Crecemos más que nadie, tenemos mucho menos paro que el que nos encontramos, entre 300.000 y 400.000 empleos más, los impuestos más bajos de España y los mejores servicios públicos.

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