Gastronomía

Diez falsos mitos sobre la alimentación

Una copa de vino al día no es saludable, el aceite no reduce el colesterol, ni nuestras abuelas comían mejor

El investigador José Miguel Mulet publica ‘¿Qué es comer sano?' sobre el engaño de la comida

Salud
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Dudas, mitos y engaños alrededor de la alimentación. Sobre la comida fluye un torrente de informaciones falsas que pueden llegar a confundir a los consumidores. Para intentar poner un poco de luz en este maremágnum, el profesor de biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, José Miguel Mulet, ha escrito ¿Qué es comer sano? (Destino), en el que aclara dudas sobre todas las leyendas urbanas que caben en una nevera. Dentro del top de los mitos hay al menos diez a tener en cuenta.

1. Somos lo que comemos

Falso. “Cuando te para la policía con el coche y pide el carne para identificarte, ¿le dices ‘vegetariano ovolácteo’? Por mucho que hayas oído lo contrario, la comida no tiene influencia en nuestro carácter”, afirma el autor, quien cree que una persona que come carne no es más agresiva que un vegetariano.

2. El tomate ya no sabe a tomate

También erróneo. ¿A qué sabe ahora?, ¿a bacalao al pil pil?, se pregunta el bioquímico, quien señala que “no debe quedar nadie vivo que haya probado un tomate con sabor a tomate”. Si bien es cierto que hay muchos tomates insípidos, sobre todo fuera de temporada, y si se consumen lejos del lugar en el que se cultivan, es probable que se hayan recolectado verdes y hayan madurado en cámara frigorífica. “En cualquier caso, esos tomates saben a tomate, pero menos, o poco, o casi nada, pero si se puede comer uno madurado en la mata y en temporada va a estar muy bueno”.

3. Nuestras abuelas comían mejor. 

Incorrecto. Mulet reconoce que la suya, él nació en 1973, pasó una posguerra terrible con hambre y privaciones. “Había racionamiento y alimentos como el azúcar, el café o el aceite eran poco menos que artículos de lujo, así que había que hacer interminables colas para conseguir una mínima cantidad de esos productos”. Dicho esto, asegura que la comida de la abuela no era necesariamente mejor, era diferente. “Hoy difícilmente encontrarás azofaitos o acerolos en un supermercado, pero yo los he comido de niño”.

4. Ocho vasos de agua al día.

Falso. El 70% del cuerpo humano es agua y al transpirar se elimina. Por tanto, la mejor manera de recuperar el agua perdida y la forma es bebiendo, pero no se puede afirmar que hay que beber una cantidad determinada. “Tenemos que beber lo que necesitemos, que puede ser más o menos que esos ocho vasos al día. Y la mejor forma de saberlo es guiarnos por la sed que tengamos”. Y no por el número de vasos.

5. Los productos light no engordan.

Mentira. La ley establece que se puede etiquetar un producto como light si contiene un 30% menos de calorías que el producto similar. Y luego existe la costumbre, afirma Mulet, de poner en la etiqueta colores de tono pastel o de tonos claros para que parezca que engorda menos. Porque tener menos calorías no significa que no engorde. De hecho, para que un producto de este tipo sea efectivo se debe comer la misma cantidad que se comía antes, “algo que no se suele hacer”.

6. La miel es más sana que el azúcar.

Incorrecto. Se trata de un producto del néctar de las flores procesado por las abejas utilizando una enzima, la invertasa, que tienen en su saliva. Y es una solución acuosa, afirma el experto, concentrada de azúcares. Por tanto, se está ingiriendo azúcares rápidos en el cuerpo, de los que suben la glucosa en sangre y se podrían denominar calorías vacías. O como definen los nutricionistas, un alimento que aporta un contenido calórico y muy pocos nutrientes.

7 El aceite de oliva baja el colesterol. 

Falso. Se trata de una de las grasas más saludables, ya que están formadas por triglicéridos, que son una molécula de glicerol, que no sube ni baja el colesterol. La mayor ventaja, y por ello que la dieta en España sea mejor que en otros países, es que si se cocina con aceite de oliva o de girasol se evita hacerlo con mantequilla o grasa de cerdo. Por tanto, señala el investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, lo mejor del aceite de oliva puede ser que no se utiliza grasas animales para cocinar.

8. Una copa de vino al día es sano.

Error. En los últimos tiempos se ha incidido en las propiedades saludables del vino, los taninos o los antioxidantes, pero lo que no se dice, añade Mulet, es que tiene alcohol, que es una molécula muy tóxica, cancerígena y que puede crear adicción, por lo que cualquier beneficio nutricional va a quedar enmascarado por su toxicidad.

9. Un zumo es igual que una fruta. 

No. Por un sencillo cálculo: cuando te comes una naranja, te comes una, pero si haces un zumo te comes cuatro o cinco. Además, en el exprimidor se queda una buena parte de la fibra que tiene efecto saciante y algunas propiedades. Por tanto, es mejor tomar una pieza de fruta que un zumo, y a su vez, es preferible este a una pieza de bollería o un producto lácteo con azúcar añadido.

10. El pescado de piscifactoría es peor.

Incorrecto. Es una manera de conseguir un aporte de pescado a un precio razonable sin afectar a las reservas naturales de recursos pesqueros. Para especies como el rodaballo, la lubina o la dorada es una alternativa válida para popularizar esos alimentos. Por tanto, afirma el experto, hay que tomar pescado, reflexionar todos los días sobre si se ha tomado fruta y verdura, y reservar la carne roja para ocasiones esporádicas.

 

 

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